“Padre Soltero, Discapacidad e Inclusión”.

Rafael Hernández Cuéllar, del Estado de Nuevo León, ganó el 9º Concurso Nacional de Experiencias Exitosas de Integración Escolar en la categoría Padres de Familia. Rafael es padre de Alan quien tiene síndrome de Down. Esta es una síntesis de su testimonio.

A lo largo de mi vida nunca pensé que las condiciones de padre soltero, discapacidad e inclusión, se cruzarían en mi camino, pero inesperadamente me vi envuelto en esta situación desde hace poco más de 5 años.

A través del tiempo he aprendido que estos no son temas frecuentes de conversación. Te embarga un miedo a lo desconocido y a lo nuevo, tienes que aprender sobre la marcha y ganarle tiempo al tiempo. Por más duros que sean de afrontar, cada uno de estos retos te va dejando grandes satisfacciones y te demuestra que puedes lograr cosas que ni tú mismo sabías que tenías el talento para realizar.

La Inclusión Educativa, es un tema de vital relevancia que provoca miedo pero también te da la esperanza de que tu hijo puede avanzar académicamente.

Alan estudió en un jardín de niños cercano a nuestro domicilio donde aceptaron llevar a cabo la integración escolar. Inicialmente el plantel no tenía experiencia en Inclusión Educativa pero sí tenía la actitud para apoyar a Alan y la disposición de hacer equipo con nosotros como familia, para entre todos potenciar su aprendizaje.

Estos 3 años fueron relativamente tranquilos, ya que Alan estaba creciendo y aprendiendo a la par de sus compañeros de grupo pero después vino la incertidumbre… ¿qué haríamos después de que Alan terminara su etapa en preescolar?

En noviembre de 2012, iniciaban las preinscripciones en Nuevo León, y mi preocupación era encontrar una escuela primaria donde lo aceptaran. Era prioritario que fuera una institución pública cercana a mi trabajo, puesto que tenía que cuidar los tiempos y distancias para poder combinar mi trabajo y la misión de lograr que Alan desarrollara todo su potencial.

Alan cuenta con su abuelita, una persona mayor quien es un gran apoyo, pero la responsabilidad total en todo lo relacionado con él, sigue siendo mía. Por lo tanto debía pensarlo muy bien y me informé eligiendo la Escuela Primaria “Raúl Caballero Escamilla” aquí en la Colonia Fidel Velázquez, al poniente de la Ciudad de Monterrey, N.L.

No sé si fue un milagro, suerte o las bendiciones que la vida aún nos tiene reservadas. Me encontré con una escuela donde desde el momento que entras al plantel se siente el ambiente de tranquilidad y educación de los niños. Mientras platicaba con los directivos, varios niños saludaron a Alan y me solicitaron permiso para llevárselo a jugar. Desde ese momento me percaté del enorme trabajo logrado en la institución en cuanto a igualdad y respeto hacia los demás.

Su director está comprometido al 200% con la educación e integración de los niños y es agradable ver como todo su personal está en el mismo canal en cuanto a estos ideales. Cuenta con el servicio de apoyo escolar de la USAER LVII (Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular) a cargo de una maestra de apoyo quien no solo apoya a los niños que tienen alguna discapacidad sino a todos los niños que requieren de sus servicios.

Con el tiempo comprobé que esta escuela fue excelente en la inclusión de Alan, ya que formamos un gran equipo de apoyo integrado por un psicólogo, un maestro de comunicación, la trabajadora social, y yo. No nos han dejado solos, ni a Alan ni a mí, en el proceso de integración de mi hijo.

Es maravilloso ver cómo todos los alumnos del plantel lo tratan con una gran naturalidad y lo cuidan como a cualquiera de sus compañeros; Alan hace con gusto sus tareas y adecuaciones y aprende muy rápido. Desde el primer día de clase se adaptó al horario completo, y esto ha sido posible porque está contento ahí, con sus maestros y compañeros. Llegar a la inclusión implica múltiples acciones para lograrla, y el conjunto de todas las estrategias favorecen los buenos resultados.

Las estrategias que se realizaron fueron las siguientes:

• Pedir referencias de la escuela.
• Hablar con la sub-directora y maestra de apoyo solicitando el servicio, analizando su capacidad de respuesta y honestidad sobre alcances del servicio.
• Seguir con los apoyos complementarios con Alan, de clases de apoyo, lenguaje y taller de habilidades sociales.
• Participación activa en grupos y capacitaciones a padres en Fundación Proyecto Down, pues considero que el compartir estrategias con otros papás en la misma situación, ayuda en el proceso de encaminar ese amor a tu hijo en acciones positivas que lo hagan crecer.
• Comunicación constante a los docentes de la escuela, respetando su función y apoyando como padre de familia.

En el período de acompañamiento y transición en la nueva escuela, se hizo una labor de inclusión gradual, donde la maestra de apoyo acompañó a la maestra de grupo y a Alan, manejando a modo de un cuento a los niños la inclusión de un alumno con Síndrome de Down en el aula, no como un angelito ni mucho menos, sino como un niño como cualquiera que acude a la escuela como todos para aprender y convivir con los demás.

Escribí y entregué una carta dirigida a los padres de familia donde describí a Alan como un niño que juega con amigos, usa la tablet, disfruta las uvas, le gusta salir, adora ir a comer pollo frito, como cualquier otro de su edad, antes de la etiqueta “con Síndrome de Down”. Con esto logré despertar la empatía de los otros papás.

Trabajo en conjunto con su maestra apoyando en las adecuaciones que Alan requiera, desde adaptar con velcro el pantalón del uniforme; conseguir un banquito para que alcance el lavamanos; un vaso con tapa segura para beber líquidos, enviar notas sobre cómo Alan respondió en casa a la tarea solicitada, plan de trabajo, etc.

Sé que el camino en primaria empieza y muchos retos vendrán, pero también sé que implica un compromiso real y sostenido de todos. Lo importante es que atrás de Alan hay un equipo, y el trabajo conjunto entre escuela, USAER, especialistas, familia y el mismo Alan, será posible, ya que todos compartimos la misma meta: incidir en que Alan aprenda y potencie sus capacidades en una escuela inclusiva donde sea feliz y en donde cada alumno, maestro, padre de familia aprendamos a ser mejores personas para afrontar la vida.

Mensaje a los padres de familia:

“Tenemos que educar a nuestros hijos en la casa, desde el interior de la familia tanto a los alumnos regulares como a los que tienen discapacidad. Es imposible pretender que le toca a la escuela el enseñarles y educarles. Los logros de Alan, han sido el producto de un trabajo de varios años atrás, preparándolo para que los maestros hagan su labor que es “Enseñar””. Mensaje a los padres con hijos con alguna discapacidad:

“Tienen que aprender a vivir y a ser felices, a aceptar la situación en que se encuentren, luchando, siempre luchando, dejando que su hijo aprenda a su ritmo, más nunca dejar de intentarlo”.

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