Mi experiencia en la vida universitaria

Cuando me preguntan sobre cómo ha sido mi vida universitaria normalmente respondo:

¿Qué les puedo contar de mi vida universitaria?

Hace unos días me propusieron responderme esta pregunta por escrito, lo cual fue bueno por mis dificultades.

Iniciaré por presentarme: mi nombre es Hugo y a diferencia de la mayoría de ustedes tengo parálisis cerebral, por lo cual en mi vida se me dificultan muchas actividades. Comenzaré por contarles que en este largo camino hacia la culminación de mi carrera universitaria, tuve que pasar por situaciones de vida muy difíciles, las cuales hoy veo como pruebas; una serie de pruebas que me han hecho más fuerte, preparándome para cada día del resto de mi vida.

El año 2010 es un año que marcó mi vida a causa de la pérdida de mi hermana, quien siempre me apoyó.

Para esas fechas me encontraba asistiendo a una institución donde brindaban servicios para personas con discapacidades similares a la mía, intentando que fueran más independientes; aunque por lo menos en mi caso, no observé los avances que inicialmente me comentaron; esta situación me llevó a preguntarme sobre el tiempo y otros gastos que me encontraba desperdiciando, en vez de enfocarme en lo que realmente quería hacer – estudiar una carrera universitaria.

Para este tiempo tuve mis primeros intentos por integrarme en una universidad, la cual a pesar de permitirme la inscripción, al darse cuenta de la severidad de mi discapacidad, la dirección comenzó con diferentes actitudes y comentarios discriminativos, los cuales al final del segundo cuatrimestre terminaron por convencerme de retirarme de la universidad, a pesar de las palabras de apoyo por parte de mis compañeros.

En muchas ocasiones podía ver reflejado en el rosto de mi madre, el dolor, tanto de la perdida de mi hermana, como de la discriminación que yo había sufrido en esa universidad. A lo cual ella me decía siempre: “todo saldrá bien”.

Esto hizo que al poco tiempo comenzara a pedir a Dios y a la vida la oportunidad de lograr mi tan anhelado sueño de terminar una carrera, el cual llegó después del año 2012; pero cuál sería mi sorpresa, que esta oportunidad vendría acompañada de otro duro golpe, la perdida de mi hermano mayor, suceso que me obligó a armarme de valor para continuar, no solo por mi sino por mi madre, a quien no podía dejar sola en estos difíciles momentos. Mientras escribo recuerdo cuando me dijo que si yo caigo ella caería; con estas palabras me arme de valor y carácter, para encaminar todas mis fuerzas hacia dos objetivos: terminar mi carrera de derecho y apoyar a mi madre para que no cayera en depresión.

Comprendí en ese momento que yo era el motor que impulsaba la vida de mi madre, que cada pequeño objetivo que lograba en mi vida era un gran logro en la de ella.

Después de muchas situaciones difíciles que fueron parte de mi vida universitaria, familiar y social, al fin alcancé mi gran sueño, el cual era terminar mi carrera como Licenciado en Derecho, (para mi sorpresa como segundo mejor promedio de la carrera) dándome cuenta que alcanzar mi meta es el inicio de un largo camino que aún me falta por recorrer.

Con mi historia como ejemplo, los exhorto a que siempre persigan sus sueños, sin que nada ni nadie los detenga, porque si yo pude, cualquiera de ustedes pude hacerlo asi que a seguir adelante y que nada ni nadie los detenga.

Siempre me gusta decir: “mi cuerpo puede tener una discapacidad, pero mi mente y voluntad, son inquebrantables”.

Antes de despedirme deseo aclarar la duda de cómo hice para escribir esta carta, presentar mis trabajos, proyectos, exámenes y tareas, sin tener control sobre los movimientos de mis extremidades; para sorpresa de mis compañeros, maestros y amigos; cuento con un dispositivo que me permite controlar mi computadora y escribir en ella con pequeños movimientos de mis pies. Lo cual me posibilita a comunicarme con ustedes, gracias a la adaptación de un control de videojuegos que realizó mi amigo Olman Orozco.

Actualmente con orgullo les digo que soy Licenciado en Derecho y conozco la discriminación de primera mano; lo que hace que tenga más fuerzas, para defender los derechos de las personas con o sin discapacidad que lo necesiten.

En mi vida nunca he pedido caridad, solo pido la oportunidad de poder ejercer con orgullo y lealtad mi profesión como cualquier otro.

La discapacidad está en quien nos discrimina y no en quien nos apoya.
Palabras clave: universidad, educación inclusiva, educación superior, discapacidad intelectua

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