Apoyo familiar; clave en el desarrollo del talento artístico de Paco de la Fuente

Cantar y bailar en el coro de la iglesia fue el comienzo de la carrera musical de Paco de la Fuente. A la edad de tres años interpretaba las canciones con el cuerpo, cantando el final de las palabras con alegría y ritmo; demostrando con ello una gran sensibilidad hacia la música.

Su familia, al darse cuenta de su talento, lo inscribió junto con sus hermanas en una academia de teatro musical infantil. A los 8 años pudo leer con comprensión. Leer en voz alta le ayudó a mejorar su lenguaje expresivo, y al tener en sus manos el libreto de la primera obra donde participaría, se enamoró de la lectura. Leía todo el libreto y las partes de todos los personajes se los aprendía de memoria. Esto lo ha seguido haciendo ahora que incursionó en Teatro en Corto y con el guion de su segunda película.

En secundaria tomó clases de piano, canto y teclado que, al cumplir 18 años, lo cambió por batería. Terminó la secundaria en el Sistema Abierto de la SEP, y continuó la preparatoria por Internet; este modelo de educación se acopló bastante a sus habilidades y con un asesor para las materias de matemáticas, física y química, pudo terminar las 32 materias lo cual le tomó 5 años, de 2009 a 2014.

El sueño de Paco de actuar profesionalmente se cumplió en 2014, al salir la convocatoria para participar en el casting para la obra de Hoy No Me Puedo Levantar en la Cd. de México. Paco mandó su video y le llamaron a un primer casting presencial, ahí a un segundo y la noticia fue que se quedó, junto con otros 3 chicos, ninguno de ellos con discapacidad intelectual. A continuación, su familia nos cuenta cómo han vivido y apoyado la pasión artística de Paco:

Mi nombre es Manuel, tengo 31 años y trabajo como Ingeniero, soy hermano de Ilse, que tiene 28 años y trabaja en un hotel, así como de Erika de 27 años, quien se desempeña como chef; los tres somos hermanos de Paco de 25 años, quien tiene síndrome de Down y quien actualmente es actor y bailarín; actividades que combina junto con su trabajo diario en la Presidencia Municipal de Torreón, dentro del departamento de Atención al Público y copiado de documentos.

Podríamos escribir un libro de tantas cosas que hemos vivido con Paco, tantas enseñanzas, alegrías, emociones, retos y claro también obstáculos.

Paco dice que lleva el teatro y la música en sus venas, y sí; desde que estaba chiquito nos poníamos a bailar y cantar, y cada vez que lo hacía la gente que lo veía sonreía y le aplaudían; creemos que eso fue lo que más le gustó.

Cuando Paco nació, nuestros papás no nos dijeron que él tenía síndrome de Down. Siempre lo tratamos como lo que era para nosotros, nuestro hermano. Ya con el tiempo y conforme fuimos creciendo nos dimos cuenta que sí había algo diferente en cómo se veía, cómo caminaba y cómo hablaba, y entonces nos explicaron lo que era el síndrome de Down.

Ya que los cuatro estamos muy cercanos a la misma edad, siempre hicimos muchas cosas juntos; incluso de chiquitos íbamos con Paco a sus terapias que eran parte de sus actividades. También estuvimos los cuatro en clases de gimnasia y más grandes fuimos juntos a los Scouts, así comenzamos a aprender que todos somos diferentes, pero que también podíamos hacer las mismas cosas, claro… cada quien a su estilo y su manera. Nuestros papás hicieron lo posible por que Paco tuviera las mismas oportunidades que nosotros. ¡Lo que fue una lección que ellos nos enseñaron!

Gracias a Paco y su amor por el teatro y la música, mamá inscribió a Ilse, Erika y Paco en una academia de teatro musical en la que nuestro director y compañeros lo aceptaron increíblemente bien (bueno es que tal vez ayudó que les poníamos el ejemplo, sin pensarlo… jeje), llegamos como una familia más, éramos tres hermanos a integrarse al grupo.

Creemos recordar que el director le preguntó a mamá que si él podía o algo así… y mamá le dijo que: «¡claro que sí!», que lo conociera y fue muy abierto y lo aceptó.

Ellos, así como nosotros, se dieron cuenta del ritmo y el talento que Paco tiene. Estar ahí nos enseñó a ser disciplinados y responsables; aprendimos que para cumplir una meta o un sueño hay que esforzarse cada día y levantarte si llegas a caer, además que nos unió más y nos permitió disfrutar juntos el baile y el canto que ¡también nos encantaba!

Paco nunca ha dejado que le digan que no; esa palabra no existe en su diccionario. Cuando algo se le mete en la cabeza es casi imposible sacárselo, pero gracias a eso ha logrado cosas que nunca pensamos que fueran posibles.

Cuando nos preguntan cómo le hicimos para que Paco lograra su sueño, les decimos que ¡no hicimos nada! al menos nada que no hicieras por un hermano, apoyarlo, guiarlo y amarlo. Claro que ha sido un reto, pero verlo realizado es la mejor recompensa. Gracias a sus determinadas ganas de triunfar y a su talento (y los ánimos y valentía de nuestros papás), Paco ha logrado convertirse en actor y esto es sólo el principio.

Esperamos que Paco pueda inspirar a muchos jóvenes, con y sin discapacidad a luchar por lo que quieren, a no dejarse llevar por lo que los demás dicen o hacen, a ser agradecidos de lo que tienen y sobretodo a respetar las diferencias de los demás. 

Todos los días le damos gracias a Dios por la familia que tenemos y por Paco, que hace que nuestra vida sea diferente y muy especial.

*Actualmente Paco sigue trabajando en Torreón, ahora alternando con la promoción de la película que se estrenará el próximo mes de agosto 2016.

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