Antes y después de Fundación Inclúyeme

Los seres humanos vivimos, casi siempre, en burbujas; nuestra burbuja individual, la burbuja de nuestro círculo social y la burbuja de nuestro trabajo, y aunque a veces esa burbuja se estire un poco más de lo usual cuando hacemos algo fuera de nuestra rutina o vida cotidiana, la burbuja no se rompe y vuelve a la normalidad en poco tiempo.

Me di cuenta de esto cuando empecé mi servicio social en Fundación Inclúyeme. Fue entonces, en algún punto de mi existencia, que observe un video sobre la inclusión laboral en las personas con discapacidad y le di un “like” o “share” en las redes sociales, jamás fue algo que estuviera presente en mi vida, ni mucho menos que peleara por ella o hiciera algo al respecto. Como dice Adela Fiallo:

“La pobreza, la insalubridad, el desempleo, el analfabetismo, … en que vive un gran parte de la población mundial, también, son parte del medio ambiente.”

Y la cruel verdad es que jugamos a ignorar este medio ambiente. Esta gran burbuja en la que millones de personas coexisten, decidimos pretender que no existe y que no afecta a nuestras burbujas. Si Ambiente alude igualmente al conjunto de factores que definen un medio dado; entonces vivimos en ambientes fragmentados. Son pocos los mexicanos (si hablamos de México) y los humanos (si hablamos del mundo) que tenemos presente la situación en la que se encuentran las personas con discapacidad. Es más, me atrevo a decir que cuando pensamos en una vida independiente, un trabajo decente con salario mínimo, o la justicia de igualdad de éstos dos, a la mayoría no se les ocurriría si quiera incluir dentro de estos pensamientos a una persona con discapacidad, tal como una persona con Síndrome de Down o Autismo. Me incluyo dentro de estas personas, o me incluía hasta hace poco.

Me parece que este fue el principal objetivo de mi servicio social, tratar de agrietar nuestra burbuja lo suficiente como para permitir que nuevos conceptos se filtren y nos lleguen. La inclusión laboral en México sin duda está en pañales, puesto que aun con la tecnología como aliada para crear conciencia dentro de nuestra sociedad, la ayuda y el nivel de aceptación es mínima. De acuerdo con Fritjof Capra “Lo que necesitamos, es un cambio fundamental en nuestros pensamientos, percepciones y valores”, y exactamente esto es lo que podría permitir que nuestros ambientes fragmentados dejen de quebrarse y comiencen a unirse.

El problema es que hemos favorecido más a los aspectos y cualidades negativos sobre los positivos. Anteponiendo siempre lo que me conviene a mí, sobre lo que nos favorece a todos. Muchas veces para las empresas no es rentable contratar a personas con discapacidad, porque no hay una cultura o simplemente por ignorancia es más fácil para muchos ignorar a estas personas y su situación. Personalmente creo que esto se debe al interés por el poder, competitividad y el exceso de vanidad. Es más fácil ignorar lo que no nos agrada esperando que milagrosamente desaparezca, que darle la cara y ayudar.

Es por eso que organizaciones como Fundación Inclúyeme crean programas con los cuales se pretende hacer el cambio, y lo hacen desde varios frentes, en la incidencia publica, con programas de co-inversión con instituciones públicas como el DIF CDMX para des-institucionalizar a personas con discapacidad y lograr su inclusión social, programas como Vida Independiente con el cual se logra la independencia de adultos con discapacidad intelectual, y, por supuesto el que más me llamó la atención, el programa A la Medida donde se participa directamente con las empresas en este cambio de chip donde se acompaña a la empresa con la capacitación adecuada para lograr que puedan incluir personas con discapacidad en puestos clave dentro de éstas.

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