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En busca de eliminar las barreras físicas, sociales y culturales para construir un entorno accesible e inclusivo

viernes, junio 01, 2018

Mtra. Patricia de Anda Hermoso

Secretaria del Consejo Directivo libre Acceso A.C.

¿Te has enfrentado a una rampa muy empinada o a una gran escalinata que ni siquiera tienen barandal? Bueno, si esto resulta un problema y un gran riesgo para cualquier persona, para las personas con discapacidad significa no poder transitar ni acceder y mucho menos disfrutar el lugar en cuestión, limitando su participación social.


A finales de los años 80 un grupo de personas con discapacidad, se decidieron a trabajar para lograr la eliminación de las barreras físicas que impedían el libre desplazamiento, formaron LIBRE ACCESO A.C.


Con el transcurso del tiempo su objetivo tomó un enfoque amplio e incluyente en el sentido de que también se dedicaron a la erradicación de las barreras culturales y sociales para que las personas con cualquier tipo de discapacidad ejerzan sus derechos y obligaciones en equiparación de oportunidades.


Actualmente es una organización compuesta por personas con y sin discapacidad, unidos con el propósito de la eliminar las barreras físicas, sociales y culturales y construir un entorno accesible e inclusivo que permita a las personas con discapacidad participar en todos los ámbitos de la vida social. Sus acciones y proyectos no se dirigen a las personas con discapacidad en específico, sino a la sociedad en general y a los entornos donde viven y se desarrollan. Los proyectos se llevan a cabo a través de la detección de necesidades o de la solicitud expresa para ello.


Para el diseño y desarrollo de los proyectos de trabajo intervienen profesionales de diversas disciplinas: abogados, arquitectos, administradores, comunicadores, psicólogos, diseñadores industriales y gráficos, ingenieros en computación y en cibernética, maestros especialistas, maestros regulares y miembros de la comunidad.

En materia de accesibilidad arquitectónica Libre Acceso proporciona, de manera gratuita, asesoría a instituciones públicas privadas y sociales, evaluación de inmuebles y su solución, así como, el impulso al diseño universal.


Para lograr este fin Libre Acceso trabaja como Centro de Evaluación, Dictamina y Certifica establecimientos públicos y privados. Estos son algunos ejemplos de instituciones atendidas:

Estadio Azteca, Centros Comerciales en la Zona Metropolitana y los Estados, El Auditorio Nacional, Centro Cultural Tecnológico, establecimientos mercantiles, vías públicas (primarias y secundarias), Estadio Olímpico de CU,  Teatro de la Ciudad de México, Museo de la Ciudad de México, Sala Ollin Yoliztli, UNAM, sistemas de transporte público (Metrobús, STE, Metro), Museo de Memoria y Tolerancia, edificios gubernamentales, instituciones educativas, instituciones bancarias (Scotianbank), restaurantes, Terminal 2 del Aeropuerto de la Ciudad de México, clínicas, edificios administrativos y unidades deportivas del IMSS, Foro Sol, Palacio de Bellas Artes y Recintos Legislativos, entre otros.


También promueve el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad a través de convenios con diversas instituciones públicas y privadas, concientización a la sociedad, asesoría y colaboración con organizaciones con fines similares, investigación de tecnologías accesibles, vínculos con organizaciones internacionales, y participación en proyectos con organizaciones sociales y gubernamentales. La defensa de los derechos de las personas con discapacidad en: falta de accesibilidad, oportunidades de participación y seguimiento de las quejas. 


(Imagen tomada del libro Accesibilidad Personas con discapacidad y diseño arquitectónico de José Luis Gutiérrez)

Con voz propia

Así son mis días

viernes, julio 13, 2018
Por: Ana Mari Vargas  

 

Me gusta escuchar música, estar en la computadora, chatear por internet. Me gusta trabajar en oficinas y en computación. Sé capturar información. 


Me gusta ver telenovelas, programas de chismes como Venga la Alegría, y los juegos de mesa, siempre y cuando no sean de miedo. 


Comunidad Down es un centro de capacitación laboral al cual acudo de lunes a viernes. Estoy en un grupo de transición laboral. Este grupo trata de capacitarte para entrar a trabajar. Tomo el taller de encuadernación. Aquí hacemos libretas con hojas que nos donaron. Las pastas son hojas que nosotros mismo trituramos. Las adornamos con flores, hojas secas, hojas de color; también hacemos cojines para relajación y el estrés. Los llenamos con semillas de lentejas, girasol, flor de azar, etc. 


También tengo clase de computación, ahí me enseñan a usar Power Point y a hacer presentaciones en este mismo programa. Tengo clase de yoga en donde me enseñan cómo relajarme y a tener menos estrés. Tomo una clase de training. Aquí hacemos ejercicio, caminamos, trepamos llantas. Yo, por supuesto, la trepo con miedo, aunque me apoyo con el profesor.

 


Además tengo un taller de artes plásticas y de dibujo. He dibujado luchadores, paisajes, mi cuarto visto por arriba, una brocha al estilo bruja, una cara, una ciudad, unos puntos, rayas, figuras geométricas y frases dirigidas a mi mamá. 


Uso pintura de óleo, de cera en cuaderno, también bastidor. Me apoyo sobre un atril para pintar o dibujar y copio de un libro alguna imagen. Aquí en comunidad ya hemos hecho varias salidas. Una fue un día de campo al Parque Bicentenario. Nosotros nos encargamos de hacer las compras de lo que íbamos a comer ese día. También salimos en noviembre y fuimos a ver un altar de muertos en Coyoacán.

 

Ahora les voy a comentar en qué quiero trabajar. A mí, en lo personal, me encantaría trabajar en una oficina porque, aparte de que me gusta mucho estar en oficinas, me gusta convivir con mis compañeros y le sé a la computadora. Además, sé sacar copias, mandar correos por internet, usar la trituradora de papeles, la engargoladora, la perforadora, contestar el teléfono, archivar papeles, entre otras cosas. 

 


Ahora me encuentro en la oficina de Fundación Inclúyeme, como apoyo en mi periodo de vacaciones. Me da mucho gusto estar en esta gran oficina con grandes amigos y compañeros porque me siento apoyada por ellos. Aunque llevo poco tiempo en la oficina, me siento muy orgullosa de pertenecer a esta gran familia porque veo que es una gran familia, y me siento muy contenta de estar en este programa. Me ha ayudado mucho, por ejemplo, a meterme más a la cocina. Antes ni por error cocinaba por miedo a quemarme y ahora ya me animo más y, no es por nada, pero me han quedado unos platillos sencillos y muy ricos. Me toca cocinar los miércoles y lavar mi ropa los martes.  


La familia habla

La decisión de la vida independiente

viernes, junio 29, 2018

Por: Isela Torres Pico

Hola soy Isela y soy mamá de Luis un joven de 30 años ¡caray como pasa el tiempo! Mi hijo no tiene un síndrome o una enfermedad como tal, tiene discapacidad intelectual debido a parto prematuro, eso es lo que hasta ahora me han dicho los doctores.

He descubierto a través del tiempo y caminando este sendero con mi hijo que no soy la única mamá o papá preocupada; hay muchos padres que pasan por una nube de desconocimiento al ver que, sin importar el diagnóstico médico, nuestros hijos no se pueden desarrollar a la velocidad que deseamos y mucho menos a la que quiere la sociedad en la que viven. Esto no hace distinción y ¡agarra parejo! no importa el nivel social, económico, la educación, la ciudad o población bueno ni siquiera el país. Los padres lo único que deseamos para nuestros hijos es una vida plena y feliz.  Es entonces cuando empezamos a buscar puertas o ventanas donde nuestros niños puedan ver un lugar para que ellos puedan ser aceptados e incluidos, buscamos dentro de la familia, de las escuelas y de las universidades; alguna opinión médica, psicológica; terapistas de diferentes especialidades…Toda ayuda profesional que les pueda servir a nuestros hijos. 


Mi esposo y yo recorrimos varios caminos e hicimos de todo mientras pudimos, sin embargo el tiempo nos alcanzó y lo que logramos parece ya no ser suficiente. Nuestro hijo creció y se desarrolló de acuerdo a sus habilidades y capacidades, pero todavía espera más de la vida, ahora como cualquier joven también pide libertad y espacio, tiene sus propios planes y expectativas de vida. ¡Sorpresa! Me di cuenta que nuestro hijo estaba buscando independencia total y concluimos que no podemos darle “independencia” si vamos a meter nuestras manos para ayudarlo, aparte de que no seremos eternos. Es normal que como padres nos duela ver que nuestros hijos estén tristes porque van siendo desplazados por los demás, es fácil construir un mundo donde decimos “no importan lo demás, tu eres bueno, único, especial, etc.” y es fácil construir una burbuja, pero con todo esto que él estaba pasando, el mundo de protección y sueños que le construimos por no lastimarlo no les es útil hoy como adulto, tuvimos que cambiar totalmente nuestros planes. Luis no es un “niño eterno” y a pesar de todas sus dificultades él  ha demostrado ser capaz de sobrepasar sus dificultades, comprender sus límites y hacer a un lado las definiciones que médicos y la sociedad le habían impuesto.



Bueno y así  es como llegamos a ese gran momento de la pregunta trascendental… “¿Qué libertad es la que quieres?” respondió: “quiero salir sin tener que pedir permiso, tener amigos y poder ir de fiesta y porque no, tomar una cerveza, quiero tener novia, quiero ir al trabajo solo, tener el trabajo que a mí me gusta, quiero igual que mis hermanas vivir en mi casa y hacer mis cosas solo, me quiero equivocar, mi familia se equivoca y no pasa nada, yo también tengo derecho a equivocarme y aprender de mi vida…”



Wow! Debo decir que cuando oí todo este argumento me dejo fría, casi paralizada... “¿Qué le digo?... No, tú no tienes derecho, tú no te puedes equivocar, tú no tienes vida”, ¡caray! ¡Claro que decir eso es imposible!

Esto solo fue la punta del iceberg y comenzamos todo un proceso, tuvimos que escuchar sus metas, tratar de procesar y comprender que, aunque fue algo no contemplado en el pasado sin duda tiene su importancia. En primer lugar  estábamos hablando de su felicidad y realización como persona, mientras al mismo tiempo recibíamos nuestra dosis de realidad, “¿Que va pasar con él cuándo nosotros no estemos? ¿Quién se hará cargo de él?” concluimos que definitivamente es mejor acompañarlo durante este proceso. Y en segundo lugar debíamos buscar ayuda con algún tipo de institución o asociación que nos ayudase a darle esa independencia e inclusión en la sociedad nos estaba pidiendo.


Para nosotros, Fundación Inclúyeme es un lugar que cubre las necesidades de nuestro hijo de una manera individualizada, es decir es funcional en cada aspecto de vida cotidiana. 


Tiene esa estructura donde logra colocar metas en cada una de las áreas que se consideran necesarias en la transición a la vida independiente como:


  • • apoyo en la formación laboral

  • • ayuda para que lleve una buena administración económica

  • • apoyo en transporte y movilidad

  • • convivencia con más jóvenes de su generación

  • • concientización de su propia salud y seguridad

  • • manejo del ocio y tiempo libre

  • • autogestión y actividades del hogar

Esta fundación también nos ayudó a ser parte de este proyecto haciéndonos entender la importancia de definir tiempos y plazos para poder evaluar si se van logrando los objetivos, ya el tiempo es muy diferente para cada uno. Nos fortaleció para no olvidar que los factores externos en él influyen más que a otras personas, pues no siempre puede manejar bien sus emociones y circunstancias. Por eso todo cambió, plan y aprendizaje deben ser gradual y claro; tener pautas para que mi hijo pueda comprender y llevar adelante cada objetivo, se volvió pieza clave de cada día. Las evaluaciones que se realizan con frecuencia son con el objetivo de ver la eficacia del plan y objetivos de los planes futuros (ya propuestos) esto ayuda a poder ordenar y organizar el proceso de su independencia, sin olvidar que solo es una guía y está siempre puede tener cambios según se requiera.

El acompañamiento desde la familia en los distintos pasos de su independencia es, sin duda, una de las claves para el logro de este objetivo, no pensemos que es algo que  la institución o fundación podrá hacer sola.

Inclúyeme avanza

La espera

viernes, junio 22, 2018


Por: Mara Ruíz Sabio

¿Cuánto puede significar un “espera, con calma” para una persona que desde los 6 años ha estado en ESPERA?… En espera de una explicación, en espera de estabilidad, en espera de algo diferente a lo que estaba viviendo todos los días, una espera de 19 años.


Hace 365 días, aproximadamente, conocí a un joven bien peinado, de estatura mediana, cabello lacio y negro, piel morena. Vestía pantalones de mezclilla, camisa a cuadros, saco y tenis. Su actitud mostraba nerviosismo, ansiedad e impaciencia.


Él ESPERABA ansioso nuestra llegada. Tenía una cita en la que se presentaría como “Dodo” ante un comité de 5 personas desconocidas, las cuales sólo teníamos un objetivo ese día: conocer a chicos que pudieran ser candidatos a un Programa de Des-institucionalización, el cual buscaba contribuir a la vida de los jóvenes una mayor inclusión.


El primer encuentro no fue tan esperanzador. Las dificultades en la conducta estaban siendo barrera para que Dodo pudiera participar en el proyecto en cuestión. Las visitas subsecuentes nos permitieron tener una mayor visión de quién era este joven; Dodo tuvo una infancia muy complicada, rodeado de violencia, abusos, violaciones a sus derechos, ilusiones y desilusiones, inestabilidad de residencia e incertidumbre. 


Reflexión: ¿Las barreras habrán sido su vida misma y sus conductas una respuesta a éstas?

Y, a pesar de todo lo vivido, Dodo no deja de ESPERAR…



Las primeras entrevistas fueron complicadas debido a la dificultad en su expresión verbal. Su habla se encuentra afectada, y al parecer ésta ha ido empeorando con el tiempo (no se sabe la razón).


“…ayuda, vida diferente, trabajo, tacos, salir, conocer, camión, yo querer aprender…Esas palabras las puede decir y son claras para los oyentes…”


Escuchar a este joven mencionar con tal claridad lo que deseaba en su vida fue más que suficiente para saber que él podría beneficiarse del programa que estábamos ofreciendo. Tal vez podríamos aportar “algo” a su vida, algo a su ESPERA …


Dodo, es un joven de 25 años que vive en un Centro de Acogimiento residencial (Casa Hogar). Desde los 6 años fue separado de su familia (por ser víctima de maltrato) y llevado a una casa hogar para niños pequeños. Desde sus primeros años de vida ha tenido que aprender a adaptarse a las situaciones que le presenta la vida, sin poder participar en ella; recibir, disfrutar del momento, agradecer, soportar y acomodar son habilidades y valores que le permitieron llegar a ser quien es ahora.


"… lo que no te mata, te fortalece”, dicen por ahí...


Al paso de los años, Dodo crecía y tenía que cambiar de residencia debido a la edad o a cierre de la institución. En este largo camino vivió buenos y malos momentos. Fue adquiriendo fuerza, personalidad y también mucho enojo y rencor; Dodo siempre en la ESPERA de algo diferente, de algo mejor.


A lo largo del tiempo, han habido personas importantes para Dodo, las cuales han sido cómplices de nuevas esperanzas, de mayores responsabilidades, de expectativas diferentes, ahora bien, hay tanto que contar respecto a la vida de Dodo que espero, algún día, él mismo pueda relatar su propia espera. Lo que sí puedo compartir con ustedes es mi experiencia de vida desde que lo conocí.



Dodo es una de esas personas que provocan el verbalizar un pensamiento que he escuchado en varias ocasiones: “este chavo, si hubiera tenido oportunidades, su vida hubiera sido diferente”.


Es ahí en donde uno DEBE conectar el pensar, el decir y el hacer, es cuando como equipo de profesionales y grupo de humanos sensibles con obligaciones morales y éticas debemos reaccionar y ser parte de ese cambio del “qué hubiera pasado…” al “qué pasaría si…”.


Desde hace 10 meses, aproximadamente, Dodo, con el apoyo de DIF CDMX, directivos y maestros del Centro de Acogimiento, Fundación Inclúyeme y profesionales externos, inicia un proceso de des-institucionalización, el cual pretende brindarle herramientas y apoyos que le permitan tener un proyecto de vida más inclusivo con apoyos. El apoyo emocional y el acompañamiento en el desarrollo de habilidades cognitivas y sociales han sido los servicios considerados como prioritarios y fundamentales para este proceso, y así construir una base emocional más fortalecida para poder resistir y aguantar las nuevas vivencias y experiencias de vida, encaminadas hacia la inclusión, hacia una vida con mayor participación con apoyos.


A partir de junio de este año, Dodo inicia un programa de desarrollo de habilidades para el uso de la comunidad y se integrará a un centro de capacitación laboral en donde podrá adquirir habilidades que le permitan, en un futuro, incluirse al trabajo.  


La ilusión, los nervios y el miedo están presentes en Dodo.  La espera sigue presente en él, siempre esperando algo mejor.

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