Con voz propia

Aunque tenga discapacidad intelectual puedo ir a trabajar a mi oficina: Blanca Alicia

viernes, julio 07, 2017

Me llamo Blanca Alicia Vázquez Galindo, tengo 24 años y actualmente trabajo en Nivea. Yo soy una persona con discapacidad y a veces los demás piensan que no podemos ser independientes o tener un empleo, pero sí podemos hacer muchas cosas. Yo le he echado un buen de ganas a mi trabajo porque si no lo tuviera no podría comprarme cosas, mi sueño es llevar a mi mamá a Acapulco y para eso tengo que seguir echándole ganas.

 

Las actividades que hago en Nivea son revisar que las salas de juntas tengan marcadores, borradores, que los pizarrones estén limpios, entregarles a mis compañeros papelería, anotar los materiales que les entregue, y pasarle ese reporte a mi jefa. También ayudo a organizar los vales de gastos y de comida, eso me costaba trabajo, pero al final logré hacerlo muy bien y mi jefa me felicitó.

 

Recibí capacitación en Daunis, ellos me enseñaron que, aunque tenga discapacidad intelectual, tengo muchos derechos y puedo hacer cosas como todos los demás. Aprender fue una experiencia muy padre, estoy agradecida con Oscar, Vanessa y Lupita porque me ayudaron a conseguir mi trabajo y siguen apoyándome para que haga bien las cosas.

 

Daunis es importante para mí porque me enseñaron a desenvolverme mejor con las personas, aprendí a ser más independiente, ahora que estoy trabajando regreso sola a mi casa. También aprendí que ya no soy una niña chiquita y cuando hay un problema tengo que buscar la forma de arreglarlo, porque no se vale que me ponga a llorar, ya no somos bebés, tenemos que resolver nosotros solos los problemas. En mi trabajo no puedo estar haciendo berrinches.

 

Más adelante quiero casarme, formar una familia y tener hijos, pero primero tengo que ser responsable de mí. Por ejemplo, tengo que recordar llevar mis lentes todos los días, porque si se me olvidan eso afecta mi trabajo y puedo perderlo.

 

Formando a jóvenes adultos para la autonomía y un empleo formal


Daunis nace como un proyecto familiar en 1992, fundado por la señora María Magdalena Govela en la ciudad de Guadalajara, para darle trabajo a su hijo Diego, un joven con Síndrome de Down. Posteriormente, se trasladan a la Ciudad de México, en donde se conforma Daunis Gente Excepcional, retomando el modelo de taller productivo y abriendo puertas en la inclusión laboral de Personas con Discapacidad Intelectual.

 

Mónica Vanessa Hernández Cortes, coordinadora de inclusión laboral de Daunis IAP, nos comenta que por medio del taller productivo los jóvenes, pueden reforzar y adquirir competencias enfocadas a la disciplina laboral, así como la introducción a un ambiente de trabajo, lo cual favorecerá a una inclusión exitosa. Además del ámbito laboral, también enfatizan en la generación de habilidades que permitan a la persona lograr una inclusión social lo más integral posible, haciéndolo participe de su comunidad y ejerciendo todos sus derechos.

 

Actualmente, Daunis se encuentra capacitando a 27 personas adultas. El modelo de atención para la capacitación laboral de la organización pretende generar habilidades que fortalezcan y encaminen a los jóvenes hacia una vida independiente y de calidad.

 

La institución ha logrado establecer vínculos con más de 25 empresas incluyentes para que los capacitados se incorporen a un empleo de manera formal. Los tamales se comercializan a través de “desayunos con causa”, venta directa al personal del corporativos y para eventos especiales. Los jóvenes colaboran en la producción, organización y venta del producto. Algunas de las empresas vinculantes son:

 

-              Coca-cola

-              Nivea

-              Grupo Televisa

-              Gate Gourmet

-              Credit Suisse

-              Mijares Angoitia Cortés y Fuentes

-              Grupo APRO

-              KPGM-ARAMARK

-              Savare Medika

-              O´frut S.A. de C.V.

-              Notaría 226

La tecnología es útil para mí

viernes, junio 16, 2017

Con la participación de Chayo y Sandy con el apoyo de Vivi

Las personas con discapacidad que habitan en los departamentos de Fundación Inclúyeme van aprendiendo a hacer cosas que antes no hacían, ya sea porque alguien más lo hacía por ellas, o bien, porque no sabían cómo hacerlo. Parte de la labor de los facilitadores es ir apoyando el que nuestra población beneficiaria, logre adquirir un mayor número de habilidades que les sean útiles en su vida. El uso de la tecnología facilita nuestras actividades día a día; a continuación, Chayo y Sandy apoyadas por Vivi, su facilitadora, nos cuentan cómo utilizan ellas la tecnología diariamente.

Chayo:
Para mí la tecnología es música, ventilador, estufa, tele, teléfono

Ocupo la tecnología para escuchar música, para ver la tele, la estufa para cocinar mi comida y la lavadora para lavar mi ropa.

La tecnología es útil para mí porque antes sabía usar poquito el celular, pero ya mero lo sé usar; puedo mandar mensajes, pedir el Uber y me llama mi hermana para saber cómo estoy. Si me llega a pasar algo le puedo llamar a mi hermana para preguntarle qué se hace, rapidito; también puedo llamarle a mi cuñado.

En la computadora escucho música y veo videos; antes no la manejaba, pero ahora sí más o menos.
La tele sí la sé manejar y el radio también.
La tecnología me sirve mucho.
La lavadora la sé usar; con cuidado porque se puede quemar.

Sandy:
A mí me sirve la tecnología para aprender cosas que no sabía.

En la cocina uso la tecnología para cocinar, prender una estufa, la licuadora, el refri; ayudar a lo que nos toca y dejar todo limpio, así como lo encontramos.

La tecnología es aprender a usar un celular; hacer llamadas de emergencia y comunicarnos con las personas que tenemos alrededor de nosotros. En mi depa veo la tele, uso la computadora, el estéreo, y me comunico usando el teléfono para hablar con mi novio y también me sirve para hacer llamadas de emergencia. La computadora la puedo usar para buscar proyectos que no conozco como videos y películas. Ocupo el celular para el Whatsapp, el “Face”, para el Uber y para Youtube y para hacer llamadas.

Una computadora la utilizo para escribir, para buscar cosas que no sepa, como los Estados; también busco música de banda, de pop, de todo…

En la tele veo novelas, caricaturas, la Voz Kids y otras cosas.

Ambas consideran que la tecnología es útil para ellas en su vida cotidiana y que su uso es algo que se puede aprender. Esto les ha facilitado el poder lograr más cosas y ejercer en mayor medida sus derechos. Por ejemplo, aprender a usar la aplicación de Uber, les permite ir a su capacitación laboral y trasladarse por la Ciudad de forma independiente, y el ver la televisión o utilizar la computadora, les permite ejercer su derecho a la información. Todo esto contribuye a que estén más incluidas en la comunidad y mejoren su calidad de vida.


El trabajo de Pame

viernes, mayo 12, 2017

Entrevista a Pamela Sollano



Hola Pame, cuéntanos un poco de tu vida laboral, ¿en dónde trabajas y desde cuándo?

Trabajo en la Cafetería Starbucks desde hace 5 años. Todos los días me voy caminando al parque y ahí uso el metro, cruzo 3 estaciones, me bajo, salgo y camino derecho y está luego luego enfrente.


¿Cuáles son tus actividades?

Hago limpieza y preparo bebidas. A veces en un solo día hago las dos actividades, depende de la cantidad de la gente que haya.


¿Cuántos trabajos has tenido y cómo fue tu inicio laboral?

Mi tía me metió en un trabajo; también usaba el metro, caminaba y luego luego ahí estaba. Ahí hacía trajes de baño, yo los descebaba y mi tía me checaba, nunca me dejaba sola y siempre me iba a comer con ella.


¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo actual?

Pues hacer limpieza y tratar bien a los clientes. Cuando no voy, los clientes me preguntan en dónde ando.


¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?

Algunas veces hacer bebidas porque algunas son complicadas, pero le digo a mis compañeros que me enseñen porque las bebidas nuevas me cuestan trabajo. Sobre todo el frapé o el capuchino porque no sé si va caliente o frío, cuando le pregunto a mis compañeros, ellos me dicen y me ayudan para que no me queme, y si sí me quemo, me recomiendan que me ponga una crema y me cuidan.


¿Por qué consideras importante que las personas tengan un trabajo en donde desarrollen sus habilidades?

Como a mí que entré en CONFE, me entrenaron a cómo llenar los papeles, cómo ir presentable y cómo hablar con el jefe por si te pregunta qué quieres hacer, y ellos están al pendiente de nosotros. Es importante porque es para que ganes dinero y para que la gente sepa que sí puedes, aunque no tengas discapacidad y que aprendas a defenderte a saber andar en la calles y en todos lados.


Cuéntame una historia que recuerdes con agrado de tu actual empleo o alguno anterior.

Cuando me cambiaron de lugar, porque me preguntaron si quería hacer bebidas y me enseñaron y estaban conmigo, tenía horarios que me gustaban. Ahora no porque por mis horarios no puedo hacer actividades que me gusten. Me gustaría ir a natación porque no sé, quiero ir al inglés y a zumba.






Bienestar Emocional es vivir tranquilo

viernes, abril 14, 2017

Por: Luis Eduardo García

Mi nombre es Luis Eduardo García Carrillo tengo 31 años y tengo cuatro hermanos y cinco hermanas. Llevó un año viviendo en el departamento de Fundación Inclúyeme dentro del programa Vida Independiente en donde me gusta estar por las actividades que realizo y sobre todo porque me siento tranquilo y puedo compartir experiencias con mis compañeros.

Aquí en el departamento, vivo con Eduardo nuestro facilitador, con Ricardo mi compañero durante la semana y los fines de semana Vicente y Pablo llegan también. Juntos hacemos diferentes cosas, desde armar rompecabezas, ver nuestros programas de televisión favoritos, escuchar música y salir a cenar para divertirnos un poco y cambiar la rutina.

Desde hace dos años trabajo en CONFE, en el área de jardinería. Ahí soy responsable de mantener limpios los jardines y áreas verdes, debo juntar las hojas secas y embolsarlas para entregarlas al camión de recolección, además de cuidar las jardineras y las plantas que tenemos. Me gusta trabajar ahí, aunque también me gustaría conocer otros trabajos, por ejemplo, en un restaurante.

Vivir independiente de mis papás y mis hermanos, ha sido importante para mi pues me permite conocer a otras personas me gusta tener muchos amigos, convivir con ellos, platicar de lo que nos gusta, de nuestros trabajos y también de cosas personales para ayudarnos a resolverlas.

Aquí en el departamento también puedo decidir por mí mismo y hasta he desarrollado mis propios gustos. Por ejemplo: mi pasatiempo favorito es hacer bicicleta, que hago cuando llego de trabajar, mi comida favorita son las salchichas a la mexicana, que propongo en nuestro menú en el departamento cada que hay oportunidad. Mi gusta escuchar música romántica de los 80´s y mis películas preferidas son las mexicanas y las de vaqueros.

Los fines de semana que visito a mis papás con mucho gusto, platicamos sobre cómo nos fue y las cosas que hicimos. Pero también aprovecho para lavar mi ropa, pues a veces entre semana por mi trabajo o las actividades en el departamento se me complica.

Mi Bienestar Emocional lo disfruto mucho porque me siento bien por la forma en que he aprendido a hacer muchas cosas, porque me siento tranquilo conviviendo con las personas, pero sobre todo porque yo tomo mis propias decisiones. Todo ello gracias a la Fundación Inclúyeme y todos los que nos ayudan, como nuestro facilitador Lalo.

A veces pienso que, si algún día dejo de vivir en el departamento de Inclúyeme, quisiera que mi casa fuera un lugar igual de limpio, ordenado, cómodo en donde pueda seguir estando tranquilo, en donde pueda continuar con mi Bienestar Emocional.

"Soy Igualmente Diferente"

martes, abril 04, 2017

Por: Vivi Guerrero


En el marco de la exposición fotográfica “Soy Igualmente Diferente” que estará abierta al público en el Museo Memoria y Tolerancia, durante los meses de abril y mayo, les comparto mi mensaje de inauguración:

Antes que nada, quiero agradecer a Charlie, mi hermano, por ser el motor que ha impulsado el granito de arena que como fotógrafa puedo hoy aportar a la sociedad.

Gracias al Museo Memoria y Tolerancia por creer y apoyar este proyecto. Y gracias infinitas a todas las fundaciones e instituciones que día a día obtienen grandes resultados a favor de las personas con discapacidad intelectual.

A mis amigos y maestros de vida por apreciar y valorar mi trabajo desde sus muy particulares puntos de vista...A mí me gustaría platicar un poco sobre el proceso creativo de "Soy Igualmente Diferente".

Todo comenzó, fotografiando mi historia personal, en donde me encontré conmigo y con estas escenas de desigualdad, sobreprotección, culpa e insaciable lucha de mis padres, que desde niña conocí a través de la PCI de mi hermano.

Entendí que a la gente en general, no nos gusta aquello que se sale de los estándares, y que nos es sumamente complicado comprender que existen familias que sin pedirlo se salen de ellos, entonces lo disfrazamos con apodos, escenas que nos gusten más, o irrealidades, como inventando que a nuestra casa "ha llegado un ángel".

Si bien es cierto que la llegada de una persona con discapacidad intelectual sensibiliza nuestras vidas y nos exige un profundo crecimiento interior, una persona con discapacidad intelectual "no es un ángel", ni un mensajero de Dios, no es inmaterial, ni invisible, en contraste, es un ser humano que lucha constantemente por ser visto, aceptado e integrado en nuestras sociedades poco compatibles con los diferentes.

En esta muestra, tendremos la oportunidad de acercarnos a ellos dejando nuestros miedos a un lado y pudiendo observar con humildad, detenimiento, amabilidad y naturalidad sus miradas, sus rostros y sus sonrisas. ¡No soy activista, soy artista!, por lo tanto, mi finalidad es llegar a ti. Con mis retratos en blanco y negro busco capturar ese color para sensibilizarte hacia un mundo de integración.

Con derechos podemos avanzar

viernes, marzo 03, 2017

Por: Ricardo Adair Coronel Robles

Para iniciar con esta participación me gustaría invitarlos a que revisen la anterior, para que cuenten con el contexto de mi caso: Juicio de Interdicción

Cuando iniciamos el proceso para revertir el dictamen del juicio de interdicción que en su momento mis padres consideraron era la mejor opción para mí, tuvimos claro que el objetivo era sentar un precedente que favoreciera a las personas que llevaron a cabo este recurso, pero que actualmente cuentan con la capacidad para asumir sus propias decisiones, tuvimos claro que sería un proceso largo pero que valdría la pena enfrentarlo.

Tuvimos que trabajar alrededor de 5 años, fue un proceso difícil y enredado pero lo logramos. A finales del mes de noviembre de 2016 obtuvimos la resolución del caso, la sentencia alcanzada señala que la mayoría de decisiones las podré asumir de manera directa y algunas otras con algún tipo de apoyo. Resultado que me devuelve mi capacidad jurídica señalada en el artículo 12 de la Constitución.

Personalmente me parece que fue un resultado muy favorable, no solo por los beneficios que recuperé sino que mi caso sirvió para dejar un precedente en la materia para que en un futuro personas con discapacidad intelectual y/o dentro del espectro autista, que se encuentren en una situación similar y que sus familiares consideren que tiene la capacidad de decidir y tomar decisiones no lo piensen más inicien el proceso para revertir el juicio de interdicción y retomen el ejercicio de sus derechos.

Dentro de este proceso hubo factores que favorecieron el resultado final, el primero el apoyo de mi familia mis padres y mi hermano, el puntual seguimiento de los abrogados que se involucraron, el soporte de CONFE y su equipo de trabajo, las labores que llevo a cabo en el Museo Soumaya y desde luego mi estancia en el programa de Vida Independiente de Fundación Inclúyeme.

Particularmente mi desarrollo, independencia y autodeterminación se han visto favorecidas con las actividades que realizamos diariamente. La convivencia con mis compañeros en el departamento me ayuda a compartir mi optimismo y entusiasmo, el avance en los programas me lleva a planear a futuro pues me considero una persona preparada con los apoyos y respaldos necesarios. Estoy comprometido con seguir aportando mi trabajo en el museo, avanzar en mi crecimiento económico para en un futuro por qué no, comprarme mi casa, mi auto, conocer a una mujer para que sea mi novia y otros proyectos.

De mi Programa de Vida Independiente disfruto mucho que tengo una mejor organización en mis tiempos, en mis actividades, en mis ingresos, me ayuda mucho que mi departamento esté cerca de donde trabajo, que cuento con espacio es agradable en donde convivir con los compañeros es satisfactorio pues hacemos cosas variadas, salimos de paseo, a cenar, por la despensa, etc.

Como parte de la sentencia, Fundación Inclúyeme realizará un reporte sobre las actividades que llevo a cabo en todo el año y las decisiones que tomé, con ventajas desventajas y la conclusión dependiendo si lo hice o no. Confío en que mi caso ayude a que se realicen los cambios necesarios sobre el juicio de interdicción en beneficios de las personas con discapacidad y dentro del espectro autista.

Si me permiten un consejo, a las personas con discapacidad que tienen el juicio de interdicción les digo que, si ustedes ven que pueden tomar sus decisiones, que tienen planes como formar su propia familia, tener un trabajo, si se sienten capaces de hacerlo por sí mismos definitivamente que el juicio de interdicción no es para ustedes y es posible revertirlo.

A los papás, si ven el potencial de su hijo no lo limiten, por el contrario apóyenlos, fortalezcan todo lo bueno que pueden lograr, que su hijo o hija no se convierta en una preocupación para ustedes, no se dejen llevar por lo que se le complica. Prepárenlos para la vida independiente. Y a ambos infórmense, conozcan ventajas y desventajas del juicio de interdicción antes de tomar la decisión y actúen, porque con derechos avanzamos hacia la inclusión.

Ayudar es regalo de Dios

viernes, febrero 10, 2017

Por: Manuel Villavicencio

Cuando pasan cosas buenas y tengo la oportunidad de estar involucrado y cooperar con al menos un grano de arena, es regalo de Dios. Eso es Fundación Inclúyeme para mí.

La Fundación es esa institución que ayuda desinteresadamente a algunas personas en forma directa, las menos, y muchas más en forma indirecta a través de la transmisión de conocimiento y experiencias por medio de diferentes canales, en uno de los cuales tengo el privilegio de participar.

El conocimiento, siendo un valor que se acrecienta al ser compartido y en este caso, favoreciendo a mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual y dentro del espectro autista, es invaluable en manos de quien lo posee y que, además, puede y aprende a ponerlo en práctica en beneficio de las familias y la gente involucrada con dicha persona.

Cuando se planteó la posibilidad de comunicar a través de un blog la información generada y las experiencias vividas, ambas por la labor diaria en los centros de trabajo, con las familias y en los departamentos donde viven los muchachos con discapacidad intelectual, beneficiarios del programa, y transmitir ese conocimiento a tal vez miles de familias que dentro de sus integrantes hay alguien con discapacidad, creí que si esto ayudaba a mejorar la calidad de vida de aunque fuera una persona y/o familia, todo este trabajo valdría la pena.

La satisfacción de ser creador del sitio web de Fundación Inclúyeme y co-creador del proyecto del blog como canal para la transmisión de dicho conocimiento, es de un valor incalculable. Con este esfuerzo hemos podido lograr que cada vez más familias y personas reciban apoyo de información y orientación con la seguridad de que si se quiere y se trabaja en ello, es posible.

Vivir con alegría y salud

viernes, enero 13, 2017

José Verbitzky Camhi

Hola soy José Verbitzky Camhi, mis amigos me dicen Pepe, actualmente tengo 30 años. Y desde hace año y medio soy integrante del Programa de Vida Independiente y soy inquilino de uno de los departamentos de Fundación Inclúyeme.

De entre las cosas que más me gustan de vivir independiente es que soy responsable de mi alimentación y mis porciones. También me gusta mucho hacer ejercicio y disfruto ir al gimnasio. Eso me ha ayudado a “bajar la pancita”.

Con el programa de alimentación que Cristi nos dio para llevar en el departamento y con la ayuda de Luis, mi Facilitador he aprendido a preparar platillos saludables. Los que mejor me quedan son huaraches de nopal, huevo revuelto, salmón empapelado, pan francés y un poco de sushi. Mis comidas favoritas son el sushi, la pizza y las hamburguesas, las como con moderación y en ocasiones especiales.

Aquí en el departamento, puedo hacer varias actividades y mis pasatiempos favoritos son escuchar música, bañarme, darme masaje en mi sillón, y también ir al gimnasio. Los deportes que más me gustan son el futbol americano, basquetbol y futbol soccer.

Mi Vida Independiente, la vivo alegre, con la mayoría de mis compañeros de departamento me llevo bien y me divierto, aunque con Daniel a veces peleo pero siempre en broma. Me gusta cuando visitamos a los otros departamentos y tenemos fiesta para todos, ahí convivimos, bailamos, reímos, jugamos y a veces nos desvelamos, como en la fiesta de cumpleaños de Ale y “Chayo”. Aquí en donde vivo también hemos tenido varias fiestas.

Poco a poco con la ayuda de Cristi y Luis, cada día me siento más saludable, hasta mi familia se da cuenta porque me dicen que me ven contento y feliz, así es como deseo seguir en mi departamento. Seguiré echándole a ganas a mi alimentación, al gimnasio y a todas las cosas que hacemos.

Nadie ama, lo que no conoce

viernes, diciembre 09, 2016

Por: Linda Terrones Medina

Soy la mayor de los tres hijos del matrimonio Terrones Medina, el menor es mi hermano Raúl quien nació con autismo hace 38 años, situación que fracturó la relación de pareja entre mis padres, el trato entre mi padre y su hijo, e inevitablemente condicionó la convivencia entre todos, en mayor o menor medida y con diversas consecuencias, algunas dolorosas otras alegres, pero todas me han dado grandes enseñanzas.

Hace cuatro décadas las condiciones sociales en el interior de las familias eran distintas a las actuales y en materia de percepción de las personas con discapacidad intelectual o autismo, mucho más. Recuerdo que cuando mamá se percató del desarrollo de mi hermano, no se paralizó, por el contrario, se empoderó y aunque sin una luz que iluminara el sendero, trazó una ruta, en la que primeramente necesitábamos saber qué tenía para poder ayudarlo.

Antes de que Raúl cumpliera 10 años y tras haber visitado a innumerables “especialistas”, llegamos al diagnóstico de autismo, que sirvió como un pequeño alivio que nos orientó hacia la vereda del camino que debíamos continuar. Visitar a “expertos” quienes cuando mamá les preguntaba “¿qué tiene mi hijo?”, le daban como respuesta “su hijo vive en su propio mundo” que representaba todo y nada, a la vez; nos causaba mucha confusión.

Obvio, como niña no entendía qué significaba. La incertidumbre crecía cuando me mordía, rasguñaba, golpeaba, a lo que siempre respondimos con serenidad e incluso tomábamos como parte de la convivencia e involucramiento en la mayor parte de las actividades familiares, pues mi “Rulas” siempre andaba con nosotras, “lo aceptan porque los aceptan” decía mi mamá cuando íbamos a fiestas, restaurantes, etc.

Mi mamá trazó un plan en el que yo debía contar con una carrera universitaria y las herramientas para afrontar la situación, crecí con la visión de fortaleza para estar al pendiente de Raúl. Ella enfrentó todo sola, sin ningún soporte emocional; vivir así todos los días, las 24 horas, la llevó a una depresión permanente, a vivir frustrada y estar enojada todo el tiempo; cansada porque nunca contó con un tiempo para recargar energías.

Con el paso de los años me convertí en la proveedora de recursos para la familia, mientras que mamá y mi hermana cuidaban de Raúl, lo llevaban a sus sesiones, a sus terapias y seguían visitando instituciones que nos ayudaran a seguir descubriendo qué era el autismo. Con esta etapa inició, quizá, el periodo más complicado y exigente para mí, estudiar y trabajar fueron mis únicas opciones a las que no podía negarme.

Para el mismo “Rulas”, la situación durante mucho tiempo se tornó dolorosa, incluido el sufrimiento físico, a las actitudes de desprecio de la sociedad y a varios familiares, mi hermano padeció bajo la negligencia de charlatanes, quienes con el argumento de curarlo lo lastimaban, por ejemplo, introduciéndole una secadora de cabello por boca “para oxigenarle el cerebro”, o lo quemaban con cigarros en las extremidades “para hacerlo reaccionar”.

De lo anterior me enteré hasta pasado el fallecimiento de mamá, suceso que fue, en sí mismo, un tormento emocional que llegó acompañado de la noticia de una enfermedad terminal para mi padre, que derivó igualmente en su deceso. Esta serie de sucesos pusieron a prueba mi formación de atención y cuidado hacia mi hermano. El primer reto al que me enfrenté fue la familia de mi papá, quienes pretendieron ingresar a Raúl a un hospital psiquiátrico, según que para que yo pudiera seguir mi vida sin ninguna “carga”.

Un dicho popular dice que no hay mal que por bien no venga, y así lo he comprobado. Después de pasar por la pérdida de mis padres, conocí el Instituto Domus, y en seguida, Fundación Inclúyeme, organizaciones de las que he obtenido invaluable ayuda y la posibilidad de una mejor calidad de vida para mi hermano.

Raúl asiste a Domus de lunes a viernes de las 9 a las 17 hrs, en donde tiene el desarrollo necesario en el ámbito académico y laboral, siendo uno de los colaboradores más efectivos en la fábrica de chocolate que opera la asociación; mientras que en Fundación Inclúyeme es parte del Programa de Vida Independiente, habitando de lunes a sábado uno de los departamentos junto con otros chicos, quienes apoyados por un facilitador tienen la posibilidad de impulsar su autodeterminación y la toma de decisiones.

Reconozco que cuando conocí el proyecto de departamentos de Fundación Inclúyeme, me invadió la incertidumbre. Por un lado, sabía teníamos frente a nosotros una inmejorable oportunidad de independencia para mi hermano, pero por otro no quería que pensara que lo estaba abandonando, por estar a la espera de mi hijo Santiago; afortunadamente no sucedió así y de manera paulatina se incorporó al proyecto hasta quedarse la semana completa en su propio espacio.


Hoy, a pesar de las limitaciones económicas que persisten, gracias a mi esfuerzo e insistencia cuento con gestiones que me permiten resolver lo principal para mí, que es la calidad de mi hermano y de mi hijo. Mediante el respaldo de instituciones profesionales me siento tranquila, con fuerza y con dirección. Si uno busca encuentra y logra, nada se pierde con intentar y a veces arriesgar. Si antes trabajaba para llenarme los bolsillos, actualmente lo hago para llenarme el corazón.

Los fines de semana disfruto mucho de estar con “Santi” y “Rulas”, me enfoco en gozar a mi familiar. Cada día me convenzo que lo más importante es el hoy y la forma en que lo enfrentamos, he aprendido que nadie es eterno. Tratamos de hacer de todo, desde quedarnos en casa a cocinar y comer juntos, hasta salir de paseo, visitar un museo, o ir al cine.

Ante todas las dificultades no dejo de repetirme que, para amar a mi hermano, debo estar con él, escucharlo, verlo, entenderlo, valorarlo por lo que es como persona, de los avances que ha tenido a lo largo de su vida a través del espectro autista, que su avances es motivo de esperanza para muchas personas y familias, porque NADIE AMA, LO QUE NO CONOCE.



En comunidad, nos fortalecemos como personas

viernes, noviembre 11, 2016


Por: Carlos Javier Landa Díaz*

Apoint de México surgió hace trece años con la clara visión de impulsar la innovación en los procesos hacia el expediente digital, cuenta con certificación de varios servicios en ISO-20000.

Como resultado de su crecimiento a focalizado su estrategia en el talento humano combinado con una estrategia de desarrollo organizacional. El fortalecimiento humano de cada uno de nuestros colaboradores ha sido fundamental, así como el respeto a las características personales y habilidades de cada uno de ellos. Creemos que la forma más eficaz de brindar resultados empresariales es a través del desarrollo de las virtudes y valores del individuo.

En el ámbito corporativo nos dedicamos a implementar procesos a través de la transformación del papel en archivos digitales, habilitando en las empresas los conceptos de oficina verde, logrando presencia en el territorio nacional, así como en diversos países de Centroamérica.

Las empresas son comunidades inmersas dentro grupos sociales que parten del individuo, la familia y la colectividad. Nuestro enfoque es integrar humanidad y sus valores alineados a todo lo que se refiera a las virtudes humanas eliminando vicios desde lo individual con impacto en lo colectivo; y justo en este sentido es que el proyecto de inclusión laboral de personas con discapacidad es uno de nuestros principales desafíos.

La semilla de impulsar un programa de inclusión, surge de mi hijo el más pequeño (13 años), de los cuatro que tengo, ya que en su instituto educativo tienen de manera permanente actividades en beneficio de la comunidad, una de ellas la convivencia con usuarios de Comunidad Down A.C. lo que les fomenta los valores de respeto, tolerancia e igualdad entre todas las personas.

A partir de esta cercanía, recibí de ellos la orientación y asesoría necesarias para concretar el inicio de un programa de inclusión laboral integral. Hoy ya hemos logrado integrar a tres personas con capacidades diferentes (Juan, Pablo y Sergio) que participan en el centro de operaciones de Apoint México con un desarrollo progresivo muy importante y son parte fundamental para rehabilitar los valores fundamentales en la comunidad.

Desde el inicio y durante todo el proceso de inclusión, he tomado en cuenta aspectos que resultan necesarios: la definición de los roles de trabajo y el alcance de sus responsabilidades; la comunicación entre los involucrados para un óptimo seguimiento; así como tener claro que el proyecto requerirá de paciencia y tolerancia.

Entre las principales actividades de Sergio, Pablo y Sergio están la revisión y preparación de archivos, la captura de datos y digitalización de documentos, corrección de imágenes con el manejo de los programas idóneos para dichas tareas. Actualmente integran el equipo de trabajo que tiene a su cargo el proceso de revisión y mejora de fotografías y firmas de las cédulas profesionales de nuestro país, realizando ajustes al encuadre de la fotografía y la firma. Sin duda una responsabilidad de suma importancia y lo toma cada uno de ellos como tal.

Su desarrollo laboral, como el de cualquier persona, ha sido paulatino conforme a sus habilidades. A partir de monitoreo y sobre todo cercanía con el equipo de trabajo en general, llevamos a cabo los ajustes necesarios y brindamos los apoyos requeridos con el objetivo de generar satisfacción en cada persona e ir mejorando el ambiente y condiciones de trabajo. Esto nos ayuda a tener una buena base para la convivencia en comunidad.

Como un buen hábito visito al menos una vez a la quincena el centro de operaciones, platico con cada colaborador (no solo con Juan, Pablo y Sergio, sino con todos) para saber cómo están y cómo va su desempeño. Me mantengo atento para de ser necesario implementar estrategias de acuerdo a la situación de cada uno. No solo hemos adaptado los manuales de procedimientos sino que también nos adecuamos a las circunstancias.

Cuando conocí sobre el Programa de Vida Independiente de Fundación Inclúyeme, dentro del que están Pablo y Sergio, reconozco que me dio una grata sorpresa. Es sorprendente la forma en que desarrollan la habilidad y capacidad de trasladarse desde sus departamentos hasta su centro de trabajo, la forma en que interactúan con todos los retos de la ciudad, la habilidad de relacionarse con sus compañeros, dejando en claro que podemos convivir todos como sociedad.

Como Fundador y Director General de Apoint México me siento orgulloso de estar caminando hacia una organización incluyente en todos los sentidos, siendo una de nuestras fortalezas la inclusión laboral y el entorno humano diario de convivencia, si como líderes brindamos las condiciones laborales idóneas y nos enfocamos en nuestro capital humano, los resultados positivos llegarán en cada organización y en la sociedad.

Estoy seguro que si alejamos de nuestra mente las posturas discriminatorias, de explotación u otras negativas, que han dejado en el fondo parte de la decadencia que hoy existe en convivencia y comunidad, estaremos mandando señales e ideas de respeto, tolerancia e igualdad en beneficio de nuestras familias, nuestra comunidad y desde luego de los equipos de trabajo en que participamos. Particularmente mi gran inspiración es la felicidad de mi familia y de todos los integrantes y sus familias en mi empresa.



*Presidente Fundador de Apoint México