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Inclusión laboral para una vida productiva y plena

viernes, julio 14, 2017

La calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual debe ser igual a la de aquellos que no tienen discapacidades

El Modelo de Calidad de Vida propuesto por el experto mundial en el campo de la discapacidad intelectual y la calidad de vida, Robert Schalock, en 1997 hizo referencia a 8 dimensiones fundamentales: bienestar emocional, relaciones interpersonales, bienestar material, desarrollo personal, bienestar físico, autodeterminación, inclusión social y derechos.

 

El tema de este artículo se refiere a bienestar material y capacitación e inclusión laboral que promueven el derecho que tienen las Personas con Discapacidad Intelectual (PcDI) a tener un empleo digno con prestaciones, manejar su economía, y en general, a participar en la vida productiva. Porque tener un empleo remunerado es un medio que les ayuda a lograr la satisfacción personal e independencia.

 

Sin embargo, las barreras sociales que enfrentan las PcDI en el ámbito laboral, pueden ser un impedimento para el desarrollo del bienestar material, porque aún en la actualidad existen grandes obstáculos para que se incorporen a la fuerza productiva, generen ingresos que les puedan dar una seguridad económica y tengan beneficios como el resto de los ciudadanos. Inclusión laboral para una vida productiva y plena.

 

La Casita de San Ángel: capacitación e inserción laboral

 

Cuando dos de sus hijos mostraron un tipo de discapacidad intelectual, uno de ellos al nacer, y otro a consecuencia de una meningitis, la familia Carriedo-Haro, vio la necesidad que sus chicos tenían de socializar con otros jóvenes adultos con algún tipo de discapacidad, sentirse útiles, darle sentido a su vida adulta y vivir la independencia que da la autosuficiencia económica y el trabajo digno y remunerado, por ello fundaron La Casita de San Ángel en 1985.

 

Angélica Haro, directora de la institución, nos habla de la labor que han desarrollado por más de 30 años para ayudar a dignificar a las Personas con Discapacidad Intelectual (PcDI) por medio de capacitación para que puedan incluirse en un trabajo digno y sean personas económicamente activas.

 

Al principio la familia estableció un lugar donde pudieran ofrecer oportunidades de trabajo a personas adultas con DI y montaron un pequeño taller en una casa de la colonia San Ángel, donde dieron trabajo a 14 adultos con discapacidad intelectual, además de sus hijos Fernando y Alejandro.

 

En un inicio, esta pequeña fábrica se enfocó en la producción artesanal de artículos de piel, corcho y madera. Al pasar de los años creció el número de personas que solicitaban los servicios, lo que impulsó la profesionalización y se transformó en un taller de capacitación laboral para PcDI quienes elabora material didáctico de foamy. Toda la producción es comercializada en Office Depot, Grupo Marchand, Papelerías Dabo, Abastecedora Lumen, Fundación Donde IAP y particulares.

 

Durante el presente año han atendido a 31 personas, incluyendo a Chayo, Sergio y Sandy, quienes también son beneficiarios del Programa Vida Independiente de Fundación Inclúyeme, institución  que trabaja  para implementar y promover acciones de desarrollo de habilidades de PcDI en las distintas etapas de su vida desde la estimulación temprana hasta la implementación de un sistema de vida adulta independiente que les permita una mejor calidad de vida, con bienestar emocional, desarrollo personal e inclusión social y laboral.

La casita de San Ángel se ha enfocado al desarrollo de habilidades de PcDI y trabaja con ellos hábitos laborales como:

 

Puntualidad

Aseo personal, limpieza, orden en el lugar de trabajo

Reconocer autoridad

Seguimiento de instrucciones uno a uno

Esperar su turno

Se concentra en lo que hace

Avisar la finalización de una tarea

Identifica personas con las que puede relacionarse

Forma Parte de un grupo

 

A raíz de que Nacional Monte de Piedad donó una casa en la colonia Narvarte, instalaciones donde actualmente operan, y otorgó en comodato un inmueble más grande en la Delegación Gustavo A. Madero, La Casita de San Ángel abrió un centro comunitario con características de modelo de negocio social. Y este año comenzará a operar otro espacio incluyente que ofrecerá servicios a adultos y niños, con o sin discapacidad.

 

Angelica Haro comenta que también llevan a cabo pláticas mensuales impartidas por sus beneficiarios como una forma de potenciar sus habilidades y sensibilizar a la sociedad, autoridades y familiares. Pero no todo es trabajo y capacitación, también disfrutan de tiempo de esparcimiento y paseos al parque, al cine, al teatro, eventos deportivos, museos y convivencias grupales.







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