Artículos

¿Qué es la Discapacidad Intelectual?

viernes, junio 12, 2015

Por Alicia Molina

La discapacidad intelectual implica una dificultad esencial para el aprendizaje y la ejecución de algunas tareas de la vida diaria, debido a limitaciones sustanciales en la inteligencia conceptual, la inteligencia práctica y la inteligencia social.

Cuando el funcionamiento intelectual de un niño es significativamente inferior al de sus compañeros de la misma edad, se le dificultará desarrollar las habilidades adaptativas que todos necesitamos para desempeñarnos con independencia en la vida cotidiana, en actividades como comunicarse, cuidar de sí mismo, realizar las tareas hogareñas, relacionarse adecuadamente con los demás, usar los servicios de la comunidad, desarrollar actividades académicas funcionales, organizar y aprovechar su tiempo libre, y finalmente, desempeñar un trabajo útil y productivo.

Los elementos clave para entender y visualizar el concepto son tres y se relacionan como los lados de un triángulo: En la base está el FUNCIONAMIENTO de la persona. Los lados de este triángulo representan a las CAPACIDADES y los ENTORNOS.

Se sitúan las capacidades del lado izquierdo del triángulo para indicar que el nivel de inteligencia y las habilidades adaptativas está relacionado con el funcionamiento de la persona. Al nombrar las capacidades se destaca que no sólo se tomarán en cuenta las limitaciones de la persona sino también sus habilidades.

El lado derecho del triángulo representa los entornos o ambientes en los que vive la persona con discapacidad intelectual, aquellos en los que aprende, juega, trabaja y socializa.

Queda claro que la relación entre las capacidades de una persona y las demandas del entorno en el que vive, determinan su nivel de funcionamiento. Pero este funcionamiento también se ve influido por la cantidad y calidad de apoyos con los que cuente la persona con discapacidad.

Esta definición relativiza la importancia de las limitaciones intelectuales al ponerlas en relación con las demandas del entorno. Si las limitaciones no tienen un efecto real en su funcionamiento no puede hablarse de discapacidad intelectual. Las personas con limitaciones intelectuales suelen tener éxito cuando se desarrollan en situaciones sociales menos complejas o con menores demandas intelectuales y pueden incluso destacar por otras capacidades que son apreciadas y valoradas en el contexto en el que viven.

La relación entre las capacidades de la persona y las demandas de su entorno determinan su nivel de funcionamiento. Cuando las capacidades son altas o cuando el entorno es óptimo la persona tendrá condiciones para funcionar de una manera autónoma. Cuando no es así, requerirá de apoyos para funcionar adecuadamente.

El primer apoyo que todos tenemos son nuestros propios recursos. Cuando estos no resultan suficientes, o no sabemos cómo emplearlos para resolver una situación o un problema, recurrimos a familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Esos son apoyos naturales y lo más deseable es que la persona con discapacidad encuentre en su ambiente de manera natural, como todos, la ayuda que necesita.

Para algunas personas será fundamental contar, además, con apoyos tecnológicos o físicos cuando, por sus limitaciones requiera adaptaciones que simplifiquen el uso de objetos o materiales en la vida cotidiana.

Por último están los apoyos proporcionados por los servicios de rehabilitación que, además de habilitar a la persona para desempeñarse mejor, pueden orientar a la familia, los amigos o los compañeros para dar una ayuda más eficiente a la persona.

El apoyo tiene que ser adecuado, oportuno y sólo por el tiempo necesario para que la persona adquiera autonomía en esa área. Sabemos que una persona está recibiendo el apoyo adecuado cuando éste contribuye a su desarrollo personal, social y emocional, fortaleciendo su autoestima y cuando no solamente recibe ayuda sino que se valoran sus aportaciones y se le ofrecen oportunidades en las que la persona con discapacidad también puede apoyar a los demás.

Referencias

Ararú. Mi hijo tiene discapacidad intelectual.

http://ocw.um.es/gat/contenidos/garcia/Biopatologia_infantojuvenil_y_NEEs/doc_temas/9e_mihijo_di.pdf

Con voz propia

Ser quien soy

viernes, junio 19, 2015

Testimonio de Oscar González Santiago,
recogido por Martha Arrieta

Soy Oscar González, tengo 27 años. Desde el año pasado vivo en un departamento de Inclúyeme en la calle de Amores, con mi compañero Quique y mi facilitador Francisco.

Trabajo en el hotel Fiesta Inn de auxiliar de limpieza, de 7 de la mañana a 3 de la tarde. Mi forma de transportarme todos los días al trabajo es en pesero y nunca me he perdido. Todos los fines de semana visito a mis papás en su casa y me la paso muy bien.

Me considero una persona alegre, a veces triste, enojón, sonriente con los demás, feliz y entusiasta. Me divierte estar con la gente y convivir con ella. Me gusta mucho ver televisión y películas.

Estoy muy contento de llevar vida independiente, aunque cuando llegué aquí me costó mucho trabajo adaptarme porque te acostumbras a que te hagan todo en tu casa. Actualmente yo me hago todo lo que necesito. Los lunes vamos al súper, los miércoles me toca lavar mi ropa y los martes y jueves voy a clases de Zumba, las cuales disfruto mucho. He aprendido a cocinar, se hacer tostadas, tinga de pollo y ensalada de atún, lo que no me gusta nada es tener que lavar los platos.

Mi meta en la vida es ejercer mi derecho a vivir solo y valerme por mí mismo, no es fácil tener la responsabilidad de todas tus cosas y a veces me canso, pero estoy muy contento de tener vida independiente y no me gustaría regresarme con mis papás. Pienso que no eternamente los voy a tener.

Tengo el propósito de conservar mi trabajo y aprender y perfeccionar un deporte para poder ir a los Paralímpicos. ¡Quiero lograr todo lo que me propongo!

La familia habla

Retos para crecer

viernes, junio 26, 2015

Entrevista con Lourdes Sabio.
Por Tere Miguel.

Lourdes Sabio es la mamá de Montse, quien tiene 42 años. La discapacidad intelectual de su hija ha representado un gran reto que Lourdes y su familia han enfrentado juntos. Cada desafío les ha permitido crecer más. Actualmente, su hija es una mujer independiente, que trabaja y vive en un departamento con una persona que la asiste.

¿Cómo lograste traducir las dificultades de criar una hija con discapacidad en fortalezas?

Cuando se me presenta un problema, lo asumo y lo afronto. Soy hija de padres divorciados. Viví desde los dos años con mis abuelos y eso me marcó para ser la persona que soy: una mujer fuerte que sale adelante y pelea por los suyos.

Cuando nació Montse, un doctor me dijo que no había nada que hacer y que ya no tuviera más niños. Yo no le hice caso. Después de ella tuve otros tres hijos, que son mis grandes amores y mi motor de vida. Ellos son mi fortaleza para actuar.

¿Cómo fue el desarrollo de Montse desde el inicio?

A los dos años, no caminaba ni hablaba. Trabajamos mucho con ella en terapias físicas. La pude meter en escuela regular y cada dos años tenía que repetir el grado.

Conocí a la Dra. Julieta Zacarías, quien tenía un grupo de chicos con discapacidad dentro del colegio Franco Español. Montse entró con ella, y más adelante, mi marido y yo -entre otros- fundamos CAPYS: Centro de Adiestramiento Personal y Social.

El objetivo era trabajar con Montse y otros chicos como ella, para darles las herramientas de una vida independiente. Más adelante entró a trabajar en la panadería Trico y se independizó de nosotros, yéndose a vivir a un departamento con una monitora. Más adelante, decidimos encargarnos personalmente del programa de vida independiente de Montse.

¿Te has sentido vulnerable?

Empecé a sentirme vulnerable desde que Montse se fue a vivir de manera independiente. Ya no puedo decidir por ella y no es fácil guiarla. Defiende su independencia sobre todas las cosas. A veces la confronto, pero no le importa.

De todos mis hijos, es a la que más respeto y admiro, pero también a la que regaño y corrijo. Ella es la que está más cerca de mí, es mi ‘lapa’. Tengo mucho miedo de morirme, porque sé que Montse va a sufrir mucho por ello. Cuando salgo de viaje y me voy por períodos largos, sobrevive, pero empieza a hacer cosas que me parecen peligrosas.

¿Te importa cómo te miran los demás?

No, al contrario, me da mucho orgullo salir con ella y ver lo bien que socializa. Si yo no estoy, hace todo por sí misma, pero si estoy no se separa de mí y actúa de manera aniñada. Cuando está con alguien más, es una persona profunda y adulta que da buenos consejos.

¿Te sientes sola?

A veces me he llegado a sentir muy sola. Soy la responsable principal de Montse. Mi familia es unida, mis hijos y mi marido ayudan y se involucran con ella. Pero la cotidianidad con Montse, el 99% de las veces es trabajo mío. Y aunque su papá apoya, soy yo la que asume el compromiso de sacarla adelante.

¿Qué te mueve a actuar como lo haces?

El amor. Tengo ‘hijitis’ por mis cuatro hijos. Cuando hay amor, no te queda de otra, ellos lo sienten y responden a ese sentimiento. Lo más importante en una madre es dar grandes dosis de cariño.

¿Cuál es la mayor dificultad que has vivido con Montse?

He tenido algunas experiencias especialmente difíciles. Hace nueve años, se enamoró de un muchacho que también tiene discapacidad intelectual; cuando tomaron la decisión de casarse los apoyamos. Pero después de un tiempo de vivir juntos, nos dimos cuenta de que el trataba muy mal a Montse y le pegaba.

Lourdes platica que fue muy difícil para Montse reconocer que su marido no iba a cambiar y que debían separarse. Todos en su familia, la apoyaron en el difícil proceso y tuvieron que hacer muchos cambios en su vida para lograr la separación. Volvió a vivir un tiempo con su familia, se cambió de trabajo, y recibió mucho apoyo psicológico para poder superarlo. En la actualidad sigue asistiendo a sus terapias psicológicas.

¿Qué le dirías a otros padres?

Que si tienen un hijo con discapacidad, no vean la discapacidad. Que lo vean más allá de eso. Es un hijo como cualquier otro, que tiene una diferencia, sí, pero que se debe tratar igual que los otros hijos. Cada uno de mis hijos, son diferentes entre si, y eso los hace únicos e irrepetibles.

La discapacidad de un hijo es una diferencia que hay que asumir. El tiempo ayuda a que te acostumbres, y después recibirán muchas alegrías.

Montse, aún hoy, a sus 42 años, me da alegrías cada día. Los padres de hijos con discapacidad debemos luchar todos los días, sin embargo lo mejor es que ellos te dan siempre más de lo que esperas. Denles amor, amor y más amor.

Inclúyeme avanza

Atención Integral a las Familias

viernes, julio 03, 2015

Por Mónica Reyes

Cada familia es única así como lo son sus necesidades. La familia no es una entidad estática, sino experimenta cambios continuos.


El nacimiento de un hijo con discapacidad es algo inesperado que rompe con las expectativas del hijo perfecto deseado. La nueva situación cambia la dinámica de toda la familia; los padres, así como los miembros más cercanos (abuelos/hermanos), transitan un camino complejo en la búsqueda de especialistas y servicios.


El aumento en la expectativa de vida de las personas con discapacidad intelectual, implica que los padres se vean en la necesidad de proporcionar apoyos en forma extensiva, llegando éstos últimos a la tercera edad en donde el desgaste físico y emocional aumenta mermando la calidad de vida de las familias. Hasta el momento, la mayoría de los servicios se han centrado principalmente en el núcleo familiar, de niños y adolescentes con discapacidad intelectual pero aún no existe una adecuada red de servicios y apoyos para las personas adultas con discapacidad intelectual y sus familias.


El papel de los profesionales y especialistas es fundamental durante el progreso de cada etapa del ciclo vital. La información asertiva resulta ser un elemento crucial, así como la convivencia y la construcción de redes de apoyo en donde puedan compartirse sentimientos y experiencias con otros padres en las mismas circunstancias. Esto promueve las fortalezas y herramientas en las familias aún en tiempos de crisis.


Fundación Inclúyeme pone especial atención al trabajo con las familias. Por ello, hemos desarrollado un servicio integral, optimizando sus fortalezas y brindando las herramientas necesarias para mejorar la calidad de vida de la famiilia.


Nuestro Programa de Desarrollo y Fortalecimiento Integral Familiar, está basado en la práctica centrada en la Familia y diseñado para empoderar a este grupo impartiendo talleres con temas específicos, así como a través de sesiones individuales de seguimiento de acuerdo a las necesidades de cada una o alguno de sus miembros.


Para este año, nuestro objetivo es ofrecer 6 talleres para las familias de nuestros inquilinos y 33 talleres para los padres de los usuarios de las organziaciones aliadas a Inclúyeme. Con ello, buscamos construir un contexto más sano para cada uno, que redunde en calidad de vida, tanto para las familias como para las personas con discapacidad.





Suscribiéndote al boletín, puedes mantenerte informado de las actividades de la Fundación.


  • * Requerido
  • Quiero recibir el boletín