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Una experiencia en el proceso de interdicción

viernes, marzo 10, 2017

Por: María Guadalupe Lecona y María Esteve *

Ricardo Adair Coronel Robles es un jóven de 29 años, diagnosticado con Síndrome de Asperger desde los 15 años.

Al cumplir la mayoría de edad, Leticia Robles García, madre de Ricardo Adair Coronel Robles, inició un juicio solicitando que se le declarara en estado de interdicción, lo que tuvo como resultado que el 20 de agosto de 2008 un juez familiar dictara una sentencia en la que esencialmente se resolvió que la voluntad de Ricardo Adair Coronel Robles sería sustituida por la de su madre, es decir, que lo consideraban como incapaz de ejercer por su propia cuenta sus derechos, debiendo realizar cualquier acto o decisión que quisiera a través de su madre.

El licenciado Andrés Aguinaco Gómez Mont y el Centro Estratégico de Impacto Social (Ceis), apoyaron a Ricardo Adair Coronel Robles para que su voluntad fuera escuchada, y solicitaron un amparo con el que buscaron que se reconociera y respetara la voluntad de Ricardo, reconociendo en primer lugar su capacidad jurídica en igual de condiciones con las demás personas en todos los aspectos de su vida, lo cual es el primer peldaño para que se reconozcan los derechos que tienen las personas con discapacidad.

El amparo llegó hasta la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual en el 2013 dictó una resolución en la que concluyó que lo más importante en el juicio de interdicción era que se reconociera la capacidad jurídica de Ricardo Coronel Robles y se respetara su voluntad, debiendo el juez familiar proporcionarle las herramientas suficientes para que pueda superar las barreras que se le presentaran en la sociedad.

En este sentido, la Corte Suprema resolvió que el juez familiar tiene la obligación de conocer la verdad material de la discapacidad de Ricardo, es decir, conocer las aptitudes y dificultades que tiene al desempeñarse en su vida diaria, a fin de que pueda ver en qué áreas requiere un apoyo para que no se encuentre en una situación de desventaja diseñada por la estructura de nuestra sociedad.

En este orden de ideas, la Corte ordenó que se deberán atender, cuando menos, tres aspectos de la vida de Ricardo para ver en qué áreas de su vida requiere apoyo: (1) el patrimonial (que tiene que ver con la administración de sus bienes), (2) el interpersonal (tiene que ver con la forma en que se relaciona con los demás), y (3) personal (tiene que ver con que pueda ser independiente para satisfacer sus necesidades físicas inmediatas).

Una vez que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación quedó firme, nuestro despacho asumió la representación legal de Ricardo Adair Coronel Robles, con el objetivo de que el juez familiar dictara una resolución que se ajustara a los lineamientos.

El primer obstáculo con el que nos enfrentamos fue la necesidad de realizar dos estudios médicos para poder cumplir con el procedimiento establecido en el Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el presente asunto, señaló la importancia de tener estudios multidisciplinarios que ofrecieran un mejor conocimiento y acercamiento a la discapacidad del caso concreto; la realidad es que actualmente no se cuenta en México con un fácil acceso a profesionistas que sean expertos en temas de discapacidad que pudieran auxiliar al Juez en su labor. 


Asimismo, en nuestro sistema sigue persistiendo el modelo médico, con el cual pensamos que se necesita únicamente un diagnóstico que determine el tipo de discapacidad, cuando en realidad lo que se necesita son personas de diferentes profesiones y grados de especialidad que compartan el conocimiento desde su área para crear una muleta a la medida que le facilite a la persona con discapacidad su integración y desarrollo en la sociedad.

El segundo problema con el que nos enfrentamos es que los psiquiatras y psicólogos que comúnmente son designados para evaluar a la gente con discapacidad, se limitan a diagnosticar el tipo de discapacidad sin proporcionar al juez elementos adicionales para poder conocer la condición que tiene el individuo, así como su evolución en el tiempo, dejando al juez con muy pocos elementos para poder dictar una sentencia a la luz de los lineamientos señalados por el Tribunal Supremo.


Además, desafortunadamente muchos de ellos no cuentan con la pericia que se necesita para proporcionar a las personas con discapacidad las herramientas que necesitan para proteger y asegurar el goce pleno de sus derechos, así como recomendar ciertos hábitos o prácticas que les permita superar las barreras que se les pueden presentar al interactuar con la sociedad, obteniendo cada vez más un mayor nivel de independencia.

Sin embargo, encontramos gente comprometida con las personas con discapacidad como son el Dr. Enrique Garrido Jiménez, la psicóloga Raquel Jelinek Meldenson, la Confederación Mexicana de Organizaciones a Favor de las Personas con Discapacidad Intelectual, A.C. (CONFE), quienes nos proporcionaron mucha información para entender los tipos de herramientas que necesita la gente con discapacidad para superar las barreras que se le presentan en la sociedad, y apoyarlos a alcanzar su independencia; además la sensibilidad del personal del Juzgado Trigésimo Quinto de lo Familiar, fue crucial para resolver el caso de Ricardo, pues en todo momento mostraron disponibilidad para escucharlo.

Ofrecimos diversos medios de convicción en el juicio para que el juez familiar pudiera evaluar el grado de independencia que tenía Ricardo, y entre otras cosas ofrecimos como prueba los reportes de su avance de Ricardo en el programa de Vida Independiente de Fundación Inclúyeme, con lo que el Juez pudo observar que, desde hace cerca de tres años, dicho programa impacta favorablemente en su desarrollo integral y autodeterminación, y que además permite evaluar de manera objetiva los avances.

Una vez que se desahogaron todas las pruebas que consideramos pertinentes para acreditar el grado de independencia de Ricardo Adair Coronel Robles, así como los medios de convicción que justificaban las áreas de su vida en que necesitaba apoyo, el 24 de noviembre de 2016 se dictó sentencia definitiva en la que Ricardo Adair Coronel Robles recuperó su voluntad, y se determinó que únicamente necesitaba apoyo de su tutora, Leticia Robles García, para determinadas cuestiones. Es relevante resaltar que la sentencia señala que el alcance de dicho apoyo será únicamente para que Ricardo pueda superar las barreras sociales que se le presenten sin que Leticia pueda suplir su voluntad, aun cuando no esté de acuerdo con la decisión de Ricardo.

Cada año, su tutora Leticia Robles García debe presentar un informe en el que se observen los avances que ha tenido Ricardo, a fin de que los apoyos que necesita sean actualizados periódicamente. Consideramos que el programa de Vida Independiente de Fundación Inclúyeme es vital para poder evaluar los avances en Ricardo Adair Coronel Robles, pues dicho programa promueve la autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual, y les proporciona herramientas necesarias para que puedan desenvolverse de forma independiente en su entorno.

En conclusión, en los procesos de interdicción de nuestro país dejó de observarse un modelo de sustitución de la voluntad, para adoptar uno en el que se respeta la voluntad de las personas con discapacidad, y se le proporcionen las herramientas necesarias para desenvolverse en la sociedad. Como es un cambio reciente, deberemos de seguir trabajando para que se desarrolle y estructure mejor este nuevo modelo, a fin de que las personas con discapacidad gocen de una mejor protección a sus derechos, así como mayor inclusión en nuestra sociedad.



* Miembros del despacho García Alcocer, responsables de ejecutar en el juzgado familiar la sentencia dictada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el caso de Ricardo Adair Coronel Robles. http://garciaalcocer.com/

Con voz propia

Con derechos podemos avanzar

viernes, marzo 03, 2017

Por: Ricardo Adair Coronel Robles

Para iniciar con esta participación me gustaría invitarlos a que revisen la anterior, para que cuenten con el contexto de mi caso: Juicio de Interdicción

Cuando iniciamos el proceso para revertir el dictamen del juicio de interdicción que en su momento mis padres consideraron era la mejor opción para mí, tuvimos claro que el objetivo era sentar un precedente que favoreciera a las personas que llevaron a cabo este recurso, pero que actualmente cuentan con la capacidad para asumir sus propias decisiones, tuvimos claro que sería un proceso largo pero que valdría la pena enfrentarlo.

Tuvimos que trabajar alrededor de 5 años, fue un proceso difícil y enredado pero lo logramos. A finales del mes de noviembre de 2016 obtuvimos la resolución del caso, la sentencia alcanzada señala que la mayoría de decisiones las podré asumir de manera directa y algunas otras con algún tipo de apoyo. Resultado que me devuelve mi capacidad jurídica señalada en el artículo 12 de la Constitución.

Personalmente me parece que fue un resultado muy favorable, no solo por los beneficios que recuperé sino que mi caso sirvió para dejar un precedente en la materia para que en un futuro personas con discapacidad intelectual y/o dentro del espectro autista, que se encuentren en una situación similar y que sus familiares consideren que tiene la capacidad de decidir y tomar decisiones no lo piensen más inicien el proceso para revertir el juicio de interdicción y retomen el ejercicio de sus derechos.

Dentro de este proceso hubo factores que favorecieron el resultado final, el primero el apoyo de mi familia mis padres y mi hermano, el puntual seguimiento de los abrogados que se involucraron, el soporte de CONFE y su equipo de trabajo, las labores que llevo a cabo en el Museo Soumaya y desde luego mi estancia en el programa de Vida Independiente de Fundación Inclúyeme.

Particularmente mi desarrollo, independencia y autodeterminación se han visto favorecidas con las actividades que realizamos diariamente. La convivencia con mis compañeros en el departamento me ayuda a compartir mi optimismo y entusiasmo, el avance en los programas me lleva a planear a futuro pues me considero una persona preparada con los apoyos y respaldos necesarios. Estoy comprometido con seguir aportando mi trabajo en el museo, avanzar en mi crecimiento económico para en un futuro por qué no, comprarme mi casa, mi auto, conocer a una mujer para que sea mi novia y otros proyectos.

De mi Programa de Vida Independiente disfruto mucho que tengo una mejor organización en mis tiempos, en mis actividades, en mis ingresos, me ayuda mucho que mi departamento esté cerca de donde trabajo, que cuento con espacio es agradable en donde convivir con los compañeros es satisfactorio pues hacemos cosas variadas, salimos de paseo, a cenar, por la despensa, etc.

Como parte de la sentencia, Fundación Inclúyeme realizará un reporte sobre las actividades que llevo a cabo en todo el año y las decisiones que tomé, con ventajas desventajas y la conclusión dependiendo si lo hice o no. Confío en que mi caso ayude a que se realicen los cambios necesarios sobre el juicio de interdicción en beneficios de las personas con discapacidad y dentro del espectro autista.

Si me permiten un consejo, a las personas con discapacidad que tienen el juicio de interdicción les digo que, si ustedes ven que pueden tomar sus decisiones, que tienen planes como formar su propia familia, tener un trabajo, si se sienten capaces de hacerlo por sí mismos definitivamente que el juicio de interdicción no es para ustedes y es posible revertirlo.

A los papás, si ven el potencial de su hijo no lo limiten, por el contrario apóyenlos, fortalezcan todo lo bueno que pueden lograr, que su hijo o hija no se convierta en una preocupación para ustedes, no se dejen llevar por lo que se le complica. Prepárenlos para la vida independiente. Y a ambos infórmense, conozcan ventajas y desventajas del juicio de interdicción antes de tomar la decisión y actúen, porque con derechos avanzamos hacia la inclusión.

La familia habla

Construyamos un modelo social

viernes, marzo 17, 2017

Por: Leticia Robles y Alejandro Coronel

En el caso de nuestro hijo el Síndrome de Asperger fue confundido con retraso mental superficial y el déficit de atención, de ahí la importancia de acudir con personas e instituciones que cuenten con la experiencia necesaria para brindar un diagnóstico certero. De la misma forma en los temas jurídicos que la familia considera necesarios.

Así fue el caso de nuestra familia y nuestro hijo Ricardo Adair Coronel Robles, quien actualmente tiene 28 años, y que recientemente obtuvo un amparo al juicio de interdicción el cual llevó cerca de cinco años, en detrimento de su capacidad jurídica y ejercicio de sus derechos constitucionales.

Como cualquier padre o madre que en todo momento busca lo mejor para sus hijos, nosotros también consideramos que interdictar a Ricardo, le protegería de problemas de tipo legal y jurídico, además de facilitar su seguridad social.


Sin embargo, cuando contamos con la información precisa sobre el tema, señalada en el Artículo 12 de la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: Igual reconocimiento ante la Ley. Todos los Países asegurarán la igualdad de derechos de las personas con discapacidad ante la Ley. La Convención exige que todos los Países garanticen que las personas con discapacidad. 1.- Tienen los mismos derechos a heredar y poseer propiedades. 2.-Deben conocer y controlar sus actividades y bienes económicos. 3.- Pueden acceder a los servicios financieros, como por ejemplo los créditos o las hipotecas, pero principalmente sobre su condición, capacidades y desarrollo potencial, decidimos revertir el proceso. (Convención Internacional de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, versión lectura fácil).

Por ello, con el apoyo de abogados con enorme disposición y diversas instituciones emprendimos el arduo camino de la solicitud de amparo, en donde descubrimos que las leyes y códigos civiles no brindan seguridad a las personas con discapacidad o dentro del espectro autista. Enfrentando mitos, tabúes y exclusión en áreas que deberían ofrecer respaldo a la ciudadanía en general por el hecho de ser personas.

Durante su paso por CONFE, Ricardo descubrió que, con dedicación, esfuerzo y empeño por crecer, se pueden lograr las cosas que uno anhele; ahí fue donde comenzó su desarrollo personal e independiente, tomó diferentes cursos y clases, incluso a nivel profesional, fue una etapa en que obtuvo muchas herramientas de empoderamiento que nos impregnó favorablemente en el ánimo familiar.

Podemos compartirles que todo el proceso la familia Coronel Robles lo vivió con mucha esperanza de contribuir a que las instancias de legislación hagan las modificaciones necesarias para que personas con discapacidad intelectual o dentro del espectro autista, puedan ejercer sus derechos a plenitud, contando únicamente con los apoyos que sean necesarios para garantizar su autodeterminación.

Nosotros apoyamos a Ricardo en esta decisión, con el objetivo de que su caso contribuyera a que el juicio de interdicción tuviera las actualizaciones con base en la convención, el desarrollo de habilidades obtenido, con base en las cuales contaba con la capacidad necesaria para asumir la responsabilidad de sus acciones y decidir por sí mismo.

Bajo esta ruta logramos en los magistrados una postura más abierta y flexible, obteniendo la oportunidad de mostrar que, a partir de un plan integral, nuestro hijo tiene la capacidad de decidir y resolver aspectos fundamentales de su vida, para lo cual Fundación Inclúyeme ha sido un factor indispensable y que seguirá siendo importante al ser la institución señalada por el juez para constatar el incremento y mejora en las habilidades de Ricardo.

La resolución nos deja satisfechos en varios aspectos, el primero es haber logrado sentar un precedente para que las familias de personas con discapacidad analicen bien si es la mejor opción; propiciar que las instancias encargadas de impartir justicia promovieran el cambio de un modelo médico a uno social y de derechos humanos; conseguir que Ricardo recuperara su capacidad jurídica plena; y principalmente que podrá tomar sus propias decisiones sabiendo que serán respetadas, contando únicamente con el apoyo que sea necesario.

Estamos seguros que nuestro caso, el testimonio que compartimos será de mucha ayuda para que las familias de personas con discapacidad intelectual o dentro del espectro autista tengan elementos suficientes para tomar la decisión acertada, tanto en caso de que ya cuenten con el juicio de interdicción y quieran revertirlo, o si no para que definan si en verdad su ser querido lo necesita.



* Padres de Ricardo Adair Coronel Robles

Inclúyeme avanza

Si participamos, incidimos

viernes, marzo 24, 2017

Por: Enrique Grapa*

Cuando se desea que los cambios se generalicen en materia de cobertura y propiciar su permanencia en el tiempo, es necesario considerar la incidencia en la comunidad vista como un ente en el que todos participamos, siendo uno de los caminos la incidencia en la política pública que nos rige como sociedad.

En Fundación Inclúyeme consideramos que es mucho lo que hemos hecho para incidir en la comunidad. Por ejemplo, en materia de difusión durante el año 2016 llevamos a cabo más de 900 mensajes (publicaciones en el sitio web, en las redes sociales, participaciones en medios de comunicación, entre otros) llegando con nuestros mensajes a más de 46 millones de impactos, recibiendo más de 190 mil interacciones o respuestas. Consideramos que esto es mucho pero definitivamente no suficiente.

En nuestra perspectiva, el cambio hacia la visión de la discapacidad intelectual y el espectro autista, como un tema de derechos alineados a la convención de los derechos de la ONU sin lugar a dudas ha avanzado, pero estamos aún lejos de ser satisfactorios; en la evaluación realizada en el 2014 por parte de Naciones Unidas, para revisar el cumplimiento de los compromisos de México como signatario arrojó muchas recomendaciones.

Desde nuestra perspectiva personal e institucional, estimamos que en el próximo informe que habrá de realizarse el 2018, se mostraran avances importantes, sin embargo nuevamente será un informe lleno de recomendaciones, que significarán nuevas oportunidades para continuar incidiendo en política pública.

México no es un ente aislado o abstracto, lo formamos todos y lo que hagamos o dejemos de hacer impacta positiva o negativamente en dichos compromisos para con la convención; por lo que a continuación les compartiremos algunos de los granitos de arena con los que colaboramos hacia la visión de derechos de la convención asociada a la incidencia publica: Como se ha mencionado en los textos anteriores, se presenté en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el caso de Ricardo Adair Coronel Robles, a quien al cumplir 18 años de edad se le hizo un juicio de interdicción restringiendo sus derechos y que a través de un proceso resuelto favorablemente se logró le sean restituídos.

El juicio ha sido ganado pero condicionado a una serie de requerimientos a cumplir. Uno de ellos (y uno de los más importantes) un reporte anual de Fundación Inclúyeme con el que se dará testimonio de su desarrollo en el programa de Vida Independiente, el mismo reporte resultó fundamental para que se dictaminara que requería sus derechos de regreso.

Hace algunos meses, tuvimos la posibilidad de participar en una ponencia en las instalaciones del Senado de la República, ante actores de diversos ámbitos con quienes abordamos el tema de la Inclusión laboral para Personas con Discapacidad, en la que compartimos sugerencias específicas que aún están bajo consideración.

Hemos apoyado a la Suprema Corte a que incorpore a su plantilla laboral a personas con discapacidad, siendo esto reconocido por el Presidente de la misma en una conferencia ante prensa y secretarios de estado, donde tuvimos un reconocimiento público como una instancia de apoyo fundamental para dicho proyecto.

Con el DIF-CDMX iniciamos un vínculo bajo dos vertientes: la primera es que aportar a que la dependencia des-institucionalice sus servicios tipo casa hogar avanzando hacia modelos de promoción derechos de la persona y su desarrollo hacia la independencia y autodeterminación como el llevamos a cabo en Inclúyeme.


La segunda es la incorporación de una persona en el programa de vida independiente que ya se encuentra con nosotros desde noviembre, proyectando que este piloto se amplíe tanto el DIF-CDMX como en otros sistemas DIF estatales. Somos miembros activos de Centro Mexicano para la Filantropía, de quien obtuvimos la acreditación de Transparencia e Institucionalidad, por haber alcanzado el nivel óptimo para organizaciones de la sociedad civil que perseguimos causas fundadas en los principios de solidaridad, filantropía y corresponsabilidad social.

Pertenecemos a la red de la Confederación Mexicana de Organizaciones en Favor de la Persona con Discapacidad Intelectual, en donde contribuimos en diferentes proyectos y acciones que garanticen que los derechos de las personas con discapacidad sean incluidos en la agenda pública del gobierno. No tenemos duda de que hemos aportado varios granitos de arena, estamos convencidos que el avance de México en política pública es aceptable pero también somos conscientes de que resulta insuficiente. Debemos continuar pujando para que las leyes no armonizadas con la Convención sean tomadas en cuenta con el fundamento del ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad. Seguiremos insistiendo que el Gobierno haga más, pero pregonaremos con el ejemplo.



*Director de Fundación Inclúyeme

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