• Conoce el programa de vida independiente

Artículos

Vocabulario solidario

viernes, agosto 04, 2017

Por el equipo de redacción de Fundación Inclúyeme

En México, existen cerca de 7 millones de personas con algún tipo de discapacidad, y se calcula que 3% de la población tiene discapacidad intelectual, en este sentido, el lenguaje para dirigirnos a ellos debe ser incluyente, es decir, aquél que fomente una cultura de respeto. Las personas con cualquier condición, ante todo son personas y tienen el derecho de ser tratados con cortesía, al igual que el resto de la sociedad.

La Federación de Organizaciones de Personas con Discapacidad Intelectual de Madrid (antes FEAPS) dice que el lenguaje es una cuestión de actitud, no de aptitud, y en armonía con lo anterior, el término “persona” debe situarse antes que su discapacidad, poniendo el énfasis en la persona y no en la discapacidad.

Para lo anterior, elaboró un decálogo con 10 recomendaciones:

1. Mostremos el lado positivo de la discapacidad.
2. Atendamos a las soluciones, más que a los problemas.
3. Permitamos que las personas con discapacidad hablen por sí mismas.
4. Digamos “personas con discapacidad”.
5. Evitemos la imagen de una sociedad cerrada.
6. Cuidado con los mitos en torno a la discapacidad.
7. Informemos sin exagerar.
8. Veamos todas las facetas.
9. Utilicemos información “normalizadora” e inclusiva, no discriminatoria.
10. Produzcamos información accesible y promovamos la accesibilidad a la información.

Actualmente, escuchamos nombrar a las personas con discapacidad con términos inadecuados que las hacen sentir ofendidas. Tomemos en cuenta que la discapacidad no es enfermedad, sino una condición de vida.

En este sentido, cabe mencionar el concepto que se definió en 2006 dentro de la Convención sobre derechos de personas con discapacidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “La discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.

A continuación, se muestra una tabla a manera de guía de usos correctos e incorrectos; la palabra persona siempre ocupa el primer lugar (Recomendaciones para uso del lenguaje en Discapacidad SENADIS. Gobierno de Chile).


 

USO CORRECTO

INCORRECTOS

Persona con discapacidad

Minusválido, discapacitado, anormal, incapacitado, deficiente, deforme, disminuido, inútil, lisiado, perturbado, subnormal, enfermito, diferente, sufre o padece una discapacidad, persona con capacidades diferentes, persona con necesidades especiales

Persona ciega, persona con discapacidad visual

Ciego, invidente, cieguito

Persona sorda, persona con discapacidad auditiva, persona con hipoacusia.

Sordo, sordomudo, sordito

Persona con discapacidad física, persona con movilidad reducida

Mutilado, inválido, paralítico, cojo, tullido, lisiado, minusválido

Persona de talla baja

Enano

Persona usuaria de silla de ruedas

Confinado en una silla de ruedas, postrado en silla de ruedas

Persona con epilepsia

Epiléptico

Persona sin discapacidad

Persona normal

Persona con esquizofrenia

Esquizofrénico

Persona con discapacidad psicosocial

Loco, demente, trastornado, maniaco depresivo, bipolar, trastornado, privado en su inteligencia, idiota, imbécil, sufre trastorno mental, padece incapacidad mental

Persona con discapacidad intelectual

Mongólico, retardado, retrasado mental, trastornado, privado en su inteligencia, imbécil, sufre trastorno mental, padece incapacidad mental, afectación de capacidad de pensamiento o raciocinio, afección por enfermedad o deficiencia

Persona con autismo

Autista, raro, limitado, antisocial


Las necesidades de apoyos varían en todos los seres humanos, independientemente de la edad, salud, raza, orientación sexual, etcétera. Sin embargo, todas las personas son sujetas de derechos en igualdad de oportunidades.


Con voz propia

No me gusta que me llamen persona con discapacidad, simplemente soy Sergio

viernes, agosto 11, 2017

Por Sergio Hernández

Sergio es parte del Programa Vida Independiente de Fundación Inclúyeme y vive en uno de los departamentos con tres compañeros más. Su facilitadora Alma Díaz, quien lo guía en actividades cotidianas, educativas y laborales, lo entrevistó acerca de expresiones incluyentes. Lo primero que comentó es que no le agrada que antepongan la discapacidad a su nombre, le incomoda que hagan referencia a su condición.

“En la primaria, un niño siempre me repetía que yo era lento, ese comentario era negativo y me afectaba. En la adolescencia yo era más rebelde y me enojaba que siempre hacían referencia a mi discapacidad intelectual, me frustraba porque todo el tiempo me lo recordaban y yo lo veía como ofensa”, comentó Sergio.

“Ahora que soy un adulto, ya no me molesta tanto, pero prefiero que solo me digan Sergio sin importar la condición que tengo. Yo nunca he escuchado a nadie referirse a las personas con autismo con atributos positivos. Actualmente, por la forma de mi cabeza y mi cuerpo a veces me dicen Franki, pero yo siento que esto es de onda y de broma entre amigos”.

Sergio manifiesta que, para él, un lenguaje incluyente es de todos los días y es el respeto que tiene la gente al comunicarse con personas que tienen algún tipo de discapacidad, por ejemplo, a las Personas con Discapacidad Motriz se les dice paralíticos o inválidos y a las Personas con Discapacidad Intelectual, se hace referencia a retrasados, tontos, inútiles, lentos… A quienes tenemos Autismo, se nos dice locos, porque vamos al psiquiatra y tenemos dificultades para comunicarnos, interpretar y relacionarnos.

Alma Díaz, quien es facilitadora del Programa Vida Independiente de Fundación Inclúyeme, nos comentó que las terminologías discriminatorias, ofensivas, burlonas y de menosprecios han estado presentes a lo largo de la historia. Por la forma de mirar la discapacidad, se ha marcado segregación, exclusión y discriminación.

Afortunadamente, hoy el Modelo Social de la Discapacidad desde la Convención de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, marca un enfoque de igualdad de condiciones ante la ley, y desde la perspectiva de la comunicación, se propone un lenguaje incluyente.

Recordemos que la discapacidad no es sinónimo de enfermedad, sino que la funcionalidad de este sector es diferente, y muchas veces las limitaciones con las que se topan, proceden de las barreras que la propia sociedad les impone. Por lo que debemos evitar tanto los términos ofensivos, como aquéllos que los hacen ver como víctimas o superhéroes.

Cuando se refiera a la discapacidad de una persona es mejor decir: persona con discapacidad, persona con autismo o persona con discapacidad intelectual.


La familia habla

¿Cuál es la forma correcta de nombrar a nuestras hijas e hijos con discapacidad?

viernes, agosto 18, 2017

Por Gloria Olivera Villaseñor y José de Jesús Cruz Sánchez


Desde que se nos concedió la oportunidad de convertirnos en padres, ha sido un continuo aprendizaje, y los retos fueron más complejos porque nuestra primera hija nació con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Algunas de las características del autismo de Gloria Leticia son lenguaje limitado, conductas rutinarias y poca relación interpersonal.

En el transcurso de nuestra vida en familia, hubo situaciones que nos hicieron superar todo tipo de barreras. En los primeros años de vida de nuestra hija, los médicos nos dijeron que no había operación o medicina, existían pocos lugares para su atención, y lo único que la podía ayudar eran terapias de lenguaje.

Ante el desconocimiento del TEA, los especialistas nos llegaron a comentar: “señora tiene muy consentida a su hija, no obedece cuando le llaman por su nombre, no tiene normas de conducta, ni sigue instrucciones, por favor si no obedece, puede darle unas nalgadas”. Aunado al autismo, Gloria presentaba hiperactividad.

Con la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, surgió una magnífica oportunidad para dejar de lado todas esas definiciones que acompañaron a mi hija en sus diferentes diagnósticos, reportes médicos, escolares y sociales como: “tiene retraso mental, está enfermita, la tiene súper consentida, pobrecita”. Decirle “niña” cuando ya es una joven o adulta, “no entiende, es limítrofe, autista”, etcétera. Esta manera de mirar a las PCD siempre se asocia a estereotipos arraigados socialmente de incapacidad, dependencia, abandono, anormalidad, enfermedad, mala suerte, culpa, minusválidos, contagio y temor, entre otros.

Estas costumbres y percepciones erróneas, son una fuerte causa de la exclusión y de la discriminación en que vive y se desenvuelve esta población, y es un corrosivo más para la ya debilitada autoestima individual y colectiva de las personas que viven con algún tipo de discapacidad, todo esto es el resultado cultural de nuestro país, porque las personas con discapacidad son invisibles y discriminadas, esta terminología no ayuda a reconocer realmente las habilidades y destrezas, pero sobre todo, que tienen derechos y libertades.

Sabemos que la humanidad es diversa, que cada persona se desarrolla en múltiples campos y que posee características y cualidades específicas que la hacen única, a esta visión de diversidad hay que imprimir respeto, tolerancia y solidaridad cuando hablamos de inclusión y lenguaje positivo.

A nuestra hija la llamamos por su nombre y sabemos que es una persona con habilidades y cualidades y no vemos sus limitaciones, primero vemos a la persona y no a su discapacidad, por lo que tenemos el deber de proporcionar una imagen positiva, digna e incluyente y en vez de decir es una persona con discapacidad, decimos: “se identifica como una persona con discapacidad” o “con autismo” o “con Trastorno del Espectro Autista”.

Es muy importante el papel que juegan las Instituciones de la Sociedad Civil, al apoyar la inclusión y vida independiente de las mujeres con TEA, así, recientemente Gloria Leticia inició la transición en el Programa Vida Independiente de la Fundación Inclúyeme, y aunque el tiempo ha sido corto, todo apunta a ser un buen avance para ella y para las mujeres con este trastorno, abriendo nuevas oportunidades para su inclusión social.


Inclúyeme avanza

Impulsamos la inclusión laboral para Personas con Discapacidad Intelectual

viernes, julio 28, 2017


Capacitamos a empresas que deseen iniciar, continuar o mejorar sus contrataciones de Personas con Discapacidad.    

Por Sherezada Martínez

Fundación Inclúyeme

 

Con esta entrega terminamos la temática mensual de nuestro blog en la que abordamos capacitación e inclusión laboral para Personas con Discapacidad Intelectual y/o dentro del Espectro Autista. En este rubro Inclúyeme trabaja en 2 sentidos, el primero es una alianza con 32 Centros de Atención Especializada que consiste en promover una mayor independencia de los asistentes a través de diversas formas de colaboración.

El segundo rubro consiste en consultoría para los sectores público y privado que están interesados en ser incluyentes en sus contrataciones, les capacitamos para que lleven un exitoso proceso de Inclusión laboral para Personas con Discapacidad.

 

Con respecto a la capacitación e inclusión laboral, apoyamos a nuestros Centros Aliados con la impresión y difusión de un catálogo anual que contiene los productos con causa elaborados en los talleres productivos: tamales, bisutería, fomi, galletas, chocolates, artículos de tocador, hogar y oficina. El objetivo de este programa es contribuir a que un mayor número de personas puedan desarrollar habilidades. Hasta el momento hay mil 800 beneficiados de forma indirecta con nuestro apoyo.

 

Al elaborar productos con causa las PcDI desarrollan habilidades motrices, atención, paciencia, tolerancia, trabajo en equipo, control de emociones y otras capacidades que los prepara para cuando se incluyan en algún empleo, asimismo, conocen sus destrezas, fortalezas y aspectos a trabajar.

Con la difusión impresa y electrónica del catálogo se ha logrado que empresas realicen compras fijas, por ejemplo, una empresa de comedores vende las botanas que hacen en Capys. Confe, tiene ventas de galletas en una cadena de tiendas de conveniencia. La Casita de San Ángel le provee productos de fomi a dos importantes cadenas de papelerías.

 

El segundo rubro es el de consultoría para la inclusión laboral que proporciona capacitación para aquellas empresas del sector público o privado que deseen iniciar, continuar o mejorar sus contrataciones a personas con discapacidad.

    

En este sentido, Fundación Inclúyeme oferta servicios que contribuyen al cambio socio cultural de los colaboradores de empresas hacia la inclusión y la diversidad, nos enfocamos en temas de discapacidad, por ejemplo: manejo no discriminatorio en sus políticas, accesibilidad de infraestructura e intranet, contrataciones, acompañamiento a la inclusión laboral, capacitaciones y sensibilizaciones.

 

Estamos aliados con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) que aplica la evaluación VALPAR, sistema que identifica las necesidades, habilidades funcionales, aptitudes e intereses de personas con discapacidad para su Inclusión laboral.

 

Apoyar a empresas en sus procesos de contratación de personas con discapacidad brinda la oportunidad de contribuir a mejorar la calidad de vida ya que reciben una justa retribución económica por su trabajo y el respeto a sus derechos.

 

Fundación Inclúyeme ha hecho inclusión laboral en más de 40 empresas y actualmente pertenece a la Red de Vinculación Laboral de la STPS. También somos parte de Éntrale, Alianza por la inclusión laboral de personas con discapacidad, iniciativa del Consejo Mexicano de Negocios que nació con el propósito de cambiar paradigmas para favorecer que más personas con discapacidad en México obtengan un empleo, para lo cual vincula a empresas con organizaciones de la sociedad civil.



Suscribiéndote al boletín, puedes mantenerte informado de las actividades de la Fundación.

  • * Requerido Quiero recibir el boletín